Inundaciones en Niogasta: el crudo testimonio de un vecino que perdió todo y pide soluciones
Jorge Zelaya, vecino de Niogasta, un pequeño pueblo tucumano de apenas 40 familias, relató la dura situación que atraviesan tras las inundaciones.
Niogasta vuelve a quedar bajo el agua. Pero para sus habitantes, la tragedia no es una novedad.
"Esto no es de ahora, lo venimos padeciendo desde el ‘97, el 2000 más o menos", contó Jorge Zelaya en diálogo con Enterate Verano.
Según explicó, el problema no es solo la lluvia extraordinaria, sino la falta de obras adecuadas.
"Acá hacen zanjas y canales sin experiencia. Cualquiera sube una máquina y hace lo que quiere, pero así no se soluciona nada", afirmó.
Casas perdidas, evacuados y adultos mayores en riesgo
Jorge vive hoy en una casa prestada, cerca de la ruta, después de haber perdido su vivienda hace cinco o seis años.
"Perdí todo. Me vine más acá y el agua me sigue afectando", relató. La situación se repite entre los vecinos: muchos lograron salvar algo, otros lo perdieron todo de un día para el otro.
La preocupación crece por los adultos mayores. "Hay gente de 80 o 90 años. A algunos los sacaron en helicóptero, otros se quedan por miedo a que les roben", explicó. Además, denunció cortes de luz, falta de alimentos y caminos intransitables con más de un metro de agua.
Reclamos al Estado y promesas incumplidas
Zelaya también apuntó contra las autoridades locales. Aseguró haber sido anotado varias veces para recibir módulos habitacionales o ayuda económica, pero nunca obtuvo respuestas.
"Nunca me dieron la cara. Ahora directamente me niegan", lamentó.
Si bien reconoció la presencia reciente de la Defensoría del Pueblo, aclaró que la asistencia fue parcial. "Al fondo no llegó nada. Están a oscuras y con un metro de agua", describió.
Un problema estructural que se repite año tras año
Para Jorge, el origen del drama está en obras mal planificadas, especialmente el dique construido en 1969. "Nunca tendrían que haberlo hecho ahí. No se hizo ningún estudio y ahora el agua no drena, sale por otros lados y nos inunda", explicó.
Mientras las lluvias continúan amenazando, en Niogasta la incertidumbre es total. "Uno se acostumbra a vivir en el agua, pero esto no tiene futuro. Hay que ponerle el pecho a la bala porque no queda otra", cerró.
El testimonio vuelve a poner en agenda una realidad que se repite en Tucumán: llueva mucho o poco, hay pueblos que siempre terminan bajo el agua, esperando una solución que nunca llega.