Alquileres: seis de cada diez familias se endeudan para pagar el techo

El costo de la vivienda empuja a los hogares a financiar sus gastos con préstamos bancarios. Según Fundación Tejido Urbano, el endeudamiento de los inquilinos crece de forma sostenida, obligando a las familias a recortar en comida y salud para no perder el hogar.

Lucas Correa

Un informe de la Fundación Tejido Urbano revela que el 57,6% de los inquilinos debe recurrir a préstamos o ahorros para cubrir el costo de su vivienda. El fenómeno marca un cambio estructural: el uso del crédito bancario para gastos corrientes creció casi un 80% en los últimos tres años.

La presión del costo habitacional ha transformado la economía de los hogares argentinos, desplazando el alquiler de ser un gasto corriente a convertirse en un motor de endeudamiento. Según los datos procesados por la Fundación Tejido Urbano, el porcentaje de familias inquilinas que utilizan estrategias financieras para sostenerse subió del 46,2% en 2022 al 57,6% en 2025. El dato más alarmante es el salto en el uso del crédito bancario, que pasó del 10,6% al 18,1% en el mismo período.

Matías Araujo, investigador de la fundación, advirtió que cuando el alquiler se financia con crédito, la problemática deja de ser estrictamente habitacional para transformarse en una "espiral de insolvencia". Al ser la deuda bancaria una obligación rígida, las familias se ven forzadas a realizar recortes en rubros flexibles pero esenciales, como la calidad de la alimentación, la salud o la educación de sus hijos.

"La vivienda deja de ser un refugio y se convierte en una carga que condiciona todo lo demás", señala el informe.

El fenómeno del "auto desalojo"

Desde el sector de inquilinos, las organizaciones advierten que este nivel de endeudamiento es el preludio de la pérdida del hogar. Gervasio Muñoz, presidente de la Federación de Inquilinos Nacional, sostiene que el financiamiento con deuda suele derivar en el regreso a casas de familiares o el traslado a viviendas precarias. Por su parte, Katy Chiappa, de la Asociación Platense de Inquilinos, calificó este proceso como un "auto desalojo", señalando que el costo de ingreso a un nuevo alquiler puede rondar los $2 millones, una cifra inalcanzable para familias sin capacidad de ahorro.

El impacto en los sectores medios

El informe destaca que el problema golpea con fuerza a los sectores medios y medios bajos: ocho de cada diez inquilinos se concentran en franjas de ingresos con dificultades crecientes. Un ejemplo crítico es el de un trabajador con ingresos de $900.000 que destina $400.000 al alquiler; el margen restante lo sitúa apenas por encima de la canasta básica, dejando al hogar en una situación de vulnerabilidad extrema ante cualquier imprevisto.

En grandes centros urbanos como la Ciudad de Buenos Aires, la situación es aún más aguda: el 69,7% de los inquilinos recurre a ahorros o deuda. Estimaciones de Tejido Urbano sugieren que, si se incorporara el costo del alquiler a la medición oficial de pobreza en la Ciudad, la suma de pobreza e indigencia casi se duplicaría, pasando del 8,9% al 16,6%.

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