Desastre en Indonesia: más de 300 muertos y miles de evacuados por inundaciones devastadoras

El Gobierno aplica siembra de nubes para intentar frenar la catástrofe y acelerar los rescates.

Indonesia enfrenta una de las peores inundaciones de los últimos años. Las intensas lluvias monzónicas desbordaron ríos, provocaron aludes de barro y arrasaron poblaciones enteras en varias provincias del archipiélago. El saldo oficial supera los 300 muertos, aunque las autoridades admiten que la cifra podría seguir aumentando a medida que los rescatistas logren acceder a zonas todavía bloqueadas.

Las áreas más afectadas se concentran en Sumatra del Norte, Sumatra Occidental y Aceh, donde equipos de emergencia comenzaron a recuperar cuerpos entre casas destruidas, caminos convertidos en ríos de lodo y campos completamente devastados. En Agam, una localidad de Sumatra Occidental, continúa la búsqueda de unas 80 personas sepultadas bajo toneladas de barro y rocas.

El impacto humanitario también es crítico: unas 60.000 familias debieron abandonar sus hogares y refugiarse en centros improvisados instalados en escuelas y edificios públicos. La distribución de alimentos y la atención médica se ven seriamente complicadas por la destrucción de caminos y la persistencia del temporal.

Rescates contrarreloj y la polémica sobre la deforestación

Ante la continuidad de las lluvias, el Gobierno puso en marcha una técnica poco habitual en la región: la siembra de nubes. El método busca inducir precipitaciones lejos de las zonas colapsadas para abrir una ventana de estabilidad que permita avanzar con los rescates. "Necesitamos desviar la lluvia para llegar a los lugares donde hay personas atrapadas", explicó Suharyanto, jefe de la agencia nacional de desastres.

En paralelo, surgieron nuevas denuncias sobre la relación entre la catástrofe y la deforestación. En las costas de Sumatra Occidental aparecieron montículos de árboles y troncos arrastrados por la corriente, un indicio que refuerza las advertencias de ambientalistas y vecinos sobre el impacto de la tala ilegal en la fragilidad de las montañas y la posibilidad de deslizamientos masivos.

La provincia de Aceh decretó el estado de emergencia hasta el 11 de diciembre. Su gobernador, Muzakir Manaf, reconoció las dificultades para movilizar maquinaria pesada debido al barro y a las nuevas precipitaciones, lo que retrasa las operaciones en las zonas más aisladas.

En un país compuesto por más de 17.000 islas, las inundaciones son un fenómeno recurrente durante la temporada de monzones. Pero la combinación de tormentas intensas, terrenos inestables y deforestación masiva convirtió este episodio en una tragedia especialmente mortal.

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