Karina avaló a gobernadores para obras con inversión privada en rutas: el contraste con Tucumán
Mientras Mendoza y Entre Ríos avanzan en un modelo de eficiencia con capitales privados para modernizar sus rutas, la gestión de Tucumán queda en evidencia por su incapacidad para destrabar obras críticas y largamente adeudadas, como la autopista Tucumán-Termas de Río Hondo.
El encuentro en Casa Rosada marcó un hito en la agenda de gestión de los mandatarios de Mendoza y Entre Ríos. Ante la necesidad urgente de modernizar la conectividad regional, los gobernadores Alfredo Cornejo y Rogelio Frigerio consiguieron que el Gobierno Nacional avance con un decreto que les delega la ejecución de obras en rutas nacionales dentro de sus territorios.
Con esta medida, ambas provincias logran una autonomía estratégica para aplicar mecanismos de financiamiento privado y administración local, asegurando que la infraestructura productiva no se detenga a pesar del contexto fiscal nacional. Este modelo de gestión proactiva, que prioriza soluciones de mercado para mejorar la seguridad vial, posiciona a Mendoza y Entre Ríos a la vanguardia de la obra pública.
El acuerdo resalta el éxito de los mandatarios que eligen gestionar inversiones, marcando un fuerte contraste con la parálisis que se vive en Tucumán. Mientras otras jurisdicciones aseguran el futuro de sus caminos mediante la articulación público-privada, la administración tucumana sigue sumando deudas pendientes en infraestructura. El ejemplo más claro es la autopista Tucumán-Termas, una obra vital para el Norte Grande que permanece estancada.
A diferencia de la agilidad mostrada por Frigerio y Cornejo para atraer capitales y dar soluciones concretas, en Tucumán la falta de convenios similares y la dependencia de un modelo de obra pública agotado mantienen los proyectos en un estado de abandono, evidenciando una gestión que pierde terreno en la carrera por la modernización federal.