Memoria del agua: crónica de las grandes inundaciones en Tucumán
En Tucumán, la lluvia no solo trae alivio al calor; para miles de familias, trae el miedo. La geografía de la provincia, con sus pendientes pronunciadas desde los cerros hacia la llanura y una infraestructura que ha quedado chica frente al crecimiento urbano, ha generado catástrofes que quedaron grabadas en la memoria colectiva.
Desde los 40, pasando por la mítica inundación de Lamadrid en 1992 hasta el actual temporal, la historia del agua y las inundaciones en Tucumán es una herida que no cierra.
1944: El Desborde del Gigante (Río Salí)
En la década del 40, San Miguel de Tucumán y sus alrededores eran muy diferentes. Sin embargo, el Río Salí, el principal recolector de la cuenca, demostró su poder.
El hecho: Las lluvias persistentes en las altas cuencas provocaron un desborde masivo que inundó lo que hoy conocemos como la Banda del Río Salí y las zonas bajas del este capitalino.
Lección didáctica: Fue el evento que impulsó la necesidad de defensas marginales y el primer gran estudio sobre el comportamiento de la cuenca Salí-Dulce.
1970 - 1980: El Desafío del Piedemonte
Con la expansión urbana hacia el oeste (Yerba Buena), el suelo natural -que antes absorbía el agua- empezó a ser reemplazado por pavimento.
La obra clave: En este periodo se consolidaron los Canales Sur y Norte. Estos fueron diseñados para "abrazar" la ciudad y derivar el agua de los cerros hacia el Río Salí antes de que entraran a la zona urbana.
El problema: El diseño original no contemplaba que la ciudad crecería tanto más allá de sus márgenes, convirtiendo a estos canales en potenciales cuellos de botella.
El drama de Lamadrid: El pueblo que desapareció tres veces
Si hay un lugar que simboliza la impunidad del agua es Lamadrid, en el sur provincial.
1992: Es recordada como la primera gran catástrofe moderna del pueblo. El desborde del río Marapa cubrió las casas y obligó a los vecinos a refugiarse en los galpones del ferrocarril.
Febrero de 1992. La Madrid. Archivo LA GACETA.
Febrero de 1992. La Madrid. Archivo LA GACETA.
Marzo de 2000. La Madrid. Foto LA GACETA / Carlos Ortiz.
2000 y 2017: La historia se repitió con una crueldad asombrosa. En 2017, el pueblo fue evacuado por completo. Las imágenes de la Ruta 157 cortada para que el agua fluyera y los vecinos viviendo en carpas a la vera del asfalto dieron la vuelta al mundo.
Marzo de 2000. La Madrid. Foto LA GACETA / Carlos Ortiz.
Marzo de 2000. La Madrid. Foto LA GACETA / Héctor Peralta.
Marzo de 2000. La Madrid. Foto LA GACETA / Carlos Ortiz.
2015: El Colapso de la Conectividad
Marzo de 2015 marcó un récord en daños de infraestructura. No solo hubo agua en las casas, sino que la provincia quedó fracturada.
Los puentes: Se cayeron o quedaron dañados 10 puentes, incluyendo estructuras vitales sobre el Río Lules y en la Ruta 38.
Análisis didáctico: Aquí se entendió que la inundación no solo afecta a quien se moja, sino a toda la cadena productiva y logística de la región.
2025 - 2026: La Era de las Tormentas Extraordinarias
Los últimos dos años han mostrado un cambio en el patrón: lluvias de gran intensidad en muy poco tiempo (fenómenos de "isla de calor urbana").
8 de marzo de 2025: Llovió en horas lo que suele llover en un mes. El sistema de canales del área metropolitana trabajó al 100% de su capacidad.
Marzo de 2026: Los registros de 170mm en 48 horas pusieron a prueba las nuevas obras de dragado y limpieza, demostrando que la urbanización del piedemonte sigue siendo el factor crítico a resolver.