La gloria no se compra, pero tampoco paga las cuentas

Grandes equipos de Argentina y el mundo que fueron campeones y luego desaparecieron como los conocíamos. No sólo ocurre en el fútbol, sino en todos los deportes. En Tucumán hay dos casos emblemáticos.

Ser campeón. El sueño de todo equipo que se aventura a afrontar los gastos de competir a nivel profesional en cualquier deporte. Alzar el trofeo, consagrarse como el mejor de la temporada, los festejos, el champagne y las llamadas a casa para decirle a la familia: "lo logre". En el deporte profesional todo tiene un costo, porque los procesos no solo requieren talento, sino también inversión. Muchas veces el precio de sostener a un equipo en la élite es demasiado costoso y por eso hoy hablaremos de los grandes equipos -en muchos casos campeones- que desaparecieron a pesar de haber vivido grandes momentos.

En el fútbol

En Argentina tenemos muchos casos, pero sin dudas el más emblemático es el del Alumni Athletic de Buenos Aires, el primer equipo argentino de fútbol en dominar una era, siendo campeón en 22 oportunidades. A pesar del éxito, Alumni desapareció en 1913, mucho antes de que se comenzara el proceso de profesionalización del fútbol en nuestro país, pero incluso en esa era, los costos de albergar una cancha y de viajar para jugar representaban un desafío para los jugadores que además debían trabajar de otra cosa.

Alumni dejó un gran legado: al día de hoy sigue figurando entre los seis equipos con más títulos oficiales, ya que el revisionismo de AFA homologó los campeonatos del amateurismo con los del profesionalismo, pero además dejó como herencia su emblemática camiseta a bastones rojos y blancos, que actualmente muchos equipos profesionales utilizan como inspiración del primer gran campeón argentino.

Siendo tucumanos, aquí también podríamos diferenciar que San Martín no se inspiró en Alumni, sino en el uniforme de la guardia del Libertador de la Patria.

Otros equipos argentinos que también escribieron su nombre en el palmarés argentino son Belgrano Athletic, Saint Andrew y dos clubes de Lomas de Zamora. Hoy ya no existen como equipos de fútbol. También podemos recordar los casos de Loma Negra de Olavarría, que estuvo muy cerca de ser campeón nacional en 1981, y el de Mandiyú de Corrientes, que fue campeón del Nacional B en 1988 y se mantuvo ocho años en primera división. Además, en su paso por la máxima categoría, tuvo a Diego Maradona como técnico. Finalmente podríamos mencionar a San Jorge de nuestra provincia, que abandonó el fútbol profesional tras un polémico arbitraje en una final, hoy el club tucumano compite en otros deportes amateurs.

En el resto del mundo

En el plano del fútbol internacional también ocurrió, pero vamos a destacar sólo tres casos.

En Países Bajos también existió un Alumni. Sí, un equipo que al día de hoy figura entre los máximos campeones de la liga a pesar de haber dejado de competir en 1935. Se trata de la Real Asociación de La Haya (H.V.V. Den Haag) que cosechó 10 títulos desde su fundación en 1983 y al día de hoy cuenta con una distinción única que solo comparte con los tres equipos más grandes de ese país: la estrella de honor. Por costumbre, en Países Bajos se borda una estrella sobre el escudo cuando un equipo llega a la decena de ligas, por eso, además de La Haya, Feyenoord tiene una estrella, PSV dos y Ajax tres.

Con la llegada del profesionalismo al fútbol, la Real Asociación de La Haya decidió dar un paso al costado y participar sólo de la liga de equipos amateurs, pero siguió creciendo en otro de sus deportes fuertes: el cricket.

En Italia, mucho antes de que Juventus y Torino se disputaran el cariño de los aficionados de la región de Piamonte, el Pro Vercelli era el equipo más representativo de esa zona. Nacido en 1892, el equipo levantó siete trofeos de la liga, pero el desgaste que sufrió Italia en la Primera Guerra Mundial llevó a que el club prácticamente se reinicie. Con la llegada del profesionalismo en 1935, el equipo terminó cayendo a segunda división y el inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1938 lo terminó borrando del plano nacional.

El equipo no desapareció, pero como ocurre muchas veces en Italia, se refundó en 1990 con otro nombre para evitar la subastación de sus bienes y en 2010 regresó al nombre original. Eso sí, nunca volvió a la Serie A, aunque desde 2012 milita en la Serie B y lucha por la permanencia.

En Estados Unidos, mucho antes de que Inter Miami lanzara su ambicioso proyecto jubilatorio de estrellas, ya había un equipo de Nueva York que lo había intentado.

Hablamos del Cosmos, que no sólo reclutó a Franz Beckenbauer, sino que también logró lo imposible: sacar a "O Rei" del Santos. Sí, Pelé, el brasilero tres veces campeón del mundo, llegó a revolucionar el deporte en Norteamérica, pero el efecto que había sobre Pelé, que hacía llenar las canchas, no repercutió en los demás equipos de la liga. Así, el New York Cosmos levantó cinco veces la North American Soccer League entre 1971 y 1985, cuando desapareció con la reestructuración de la liga. Felizmente, el Cosmos podría renacer en 2026: el equipo anunció su regreso a la segunda división de la MLS, pero esta vez como un club formativo de talentos con sede en Nueva Jersey (muy cerca de Nueva York).

No pasa solo en el fútbol

La desaparición de grandes equipos no pasa solo en el fútbol. De hecho, es moneda corriente en la Fórmula 1, por ejemplo, que para 2026 despide a Sauber y le da la bienvenida a Audi (equipo que compró la estructura de Sauber) y a Cadillac (se incorpora a la competencia). Pasó todo el tiempo, pero el caso más emblemático es el de Brawn GP, la escudería de Ross Brawn, un millonario que compró por el precio simbólico de una libra la estructura de Honda. La marca japonesa se retiraba tras un gran desgaste económico en la competencia.

Brawn descubrió que el desafío era mucho más costoso de lo que había imaginado, pero invirtió bien: instaló motores Mercedes y desarrolló un diseño con doble difusor. Brawn GP terminó ganando el título mundial y el de constructores de la mano de los pilotos Jenson Button y Rubens Barrichello. Aunque hay que decirlo también: con mucha suerte.

Tras consagrarse, Ross Brawn no dudó en venderle todo a Mercedes y recuperar la inversión ¡Le salió muy bien!

En Tucumán hubo un equipo que nos llevó a la gloria y fue campeón de la máxima categoría del voley argentino. Se trata de Swiss Medical Monteros, la franquicia que nació de la fusión de tres instituciones: el club formativo Social Monteros, que aportaba los talentos, el club Caja Popular, que puso su estadio para que sirviera de localía y la conocida obra social que aportó los recursos para que el equipo compitiera al más alto nivel.

Swiss Medical Monteros fue subcampeona en 2004 y ganó el título nacional en 2005 enfrentando en ambos casos al mismo rival, el Bolivar de Marcelo Tinelli que era un verdadero "dream team". Monteros, por su parte, también tuvo a figuras importantes como Hugo Conte y Jeronimo Bidegain. En 2008 se disolvió la fusión y Social Monteros siguió compitiendo solo, alternando participaciones en distintas categorías del voley argentino.

En el basquet tenemos el caso de los Baltimore Bullets, campeones de la Basketball Asosiatión of America (BAA) en 1948, pero se apagaron con el tiempo y a fines de los 70 tuvieron problemas para afrontar las exigencias económicas que exigía la NBA. Hoy en día, Baltimore tiene a los Ravens como equipo representativo.

Por último, en rugby tenemos el caso de Jaguares XV, la franquicia argentina que compitió en el Super Rugby Mundial y posteriormente la Super Liga de las Américas, donde fue el primer campeón tras ganarle a Peñarol de Uruguay. Luego se disolvió para darle lugar a cuatro franquicias provinciales: Pampas y Dogos originalmente y posteriormente también a Tarucas y Capibaras XV. En este último caso, vale destacar, no desapareció por un problema económico, sino por una reestructuración de fondos por parte de la Unión Argentina de Rugby que optó por potenciar a las uniones asociadas con el fin de fomentar la formación de jugadores y que cada región tenga un equipo donde se pueda jugar al rugby de manera profesional.

En conclusión, todos estos equipos mencionados desaparecieron, o dejaron de existir como los conocíamos, por diversas razones, pero en la mayoría de los casos el factor común fue por dinero. De manera directa o indirecta. Eso nos recuerda una moraleja: la gloria no se compra, porque no tiene precio, pero la gloria no paga las cuentas y a los grandes proyectos deportivos no se los sostiene solo con talento, sino también con inversión monetaria.

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