El Gobierno avanza con contactos para vender el control de Aerolíneas Argentinas

En medio de negociaciones reservadas, el Ejecutivo analiza vender el 51% de Aerolíneas Argentinas, evalúa mantener una acción de oro y ya sondea a grupos internacionales, aunque el Congreso aparece como el principal obstáculo.

El Gobierno nacional empezó a dar los primeros pasos para concretar una de sus promesas más sensibles: desprenderse del control de Aerolíneas Argentinas. Con extrema cautela y sin anuncios públicos, ya hay contactos preliminares con grupos internacionales interesados en quedarse con la mayoría accionaria de la línea aérea de bandera.

Una venta parcial y con "acción de oro"

Por ahora, la alternativa que gana terreno en el Ministerio de Economía es la venta del 51% de las acciones, lo que implicaría ceder la gestión a un operador privado. El esquema que se analiza contempla que una parte del paquete quede en manos de los empleados y que el Estado conserve una participación minoritaria.

En ese marco, también se evalúa implementar una "acción de oro", similar a la utilizada en la privatización de YPF en los años 90, que permitiría al Estado intervenir solo en decisiones estratégicas, sin injerencia en la gestión diaria.

El valor simbólico y la disputa política

Más allá de lo económico, Aerolíneas Argentinas representa un activo de fuerte carga simbólica. Dentro del oficialismo, el propio Javier Milei encuadra este tipo de definiciones dentro de las llamadas "batallas culturales", lo que explica el sigilo con el que se maneja el tema.

Uno de los puntos más delicados es el futuro de la marca. En el Gobierno consideran clave que el nombre Aerolíneas Argentinas se mantenga durante un período prolongado, una condición que ya dejó fuera de carrera a algunos posibles interesados.

Avianca pica en punta entre los interesados

Entre los grupos que analizan la operación, Avianca aparece como la mejor posicionada. El holding, controlado por el Grupo Abra, tiene experiencia en operar con múltiples marcas y no tendría objeciones en conservar la identidad de la aerolínea argentina.

También hubo sondeos informales con Air France-KLM y miradas más lejanas de otras compañías, mientras que LATAM pierde terreno por su esquema regional de marca y por su salida del país en el pasado. A su vez, no se descartan empresarios locales, aunque en el propio Gobierno admiten que el tamaño de la operación exige un jugador internacional fuerte.

El Congreso, el gran escollo

El principal obstáculo no es técnico sino político. La venta de Aerolíneas Argentinas requiere sí o sí una ley del Congreso. Las normas vigentes, reforzadas en 2023, exigen una mayoría especial de dos tercios en ambas cámaras para habilitar cualquier privatización.

Por eso, aunque las conversaciones ya existen, todo sigue en una etapa exploratoria. Antes de avanzar con una operación concreta, el Gobierno deberá dar una batalla clave en el Parlamento, donde el futuro de uno de los mayores íconos del Estado argentino promete abrir un debate de alto voltaje político.

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