Fuga de dólares y deuda: en enero el Banco Central tuvo un déficit externo de USD 919 millones
Un informe del CEPA, basado en datos del BCRA, muestra que el superávit comercial no alcanza para cubrir los pagos de intereses y la salida de divisas por turismo y ahorro en dólares. La formación de activos externos ya duplica los diseños del FMI.
Un enero con déficit externo a pesar del superávit comercial
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado a partir del Cambio de Saldo del Banco Central, reveló que en enero de 2026 la cuenta corriente cambiaria se cerró con un déficit de USD 919 millones. Esto ocurre a pesar de que la balanza de bienes mostró un superávit de USD 2.014 millones, explicado sobre todo por una caída interanual del 22,4% en las importaciones.
El problema es que ese saldo positivo del comercio de bienes se ve más que compensado por otros egresos del frente externo. Solo en enero, el país pagó intereses de deuda por USD 1.997 millones y tuvo un rojo de USD 1.073 millones en turismo y consumos con tarjeta en el exterior.
El resultado: el déficit de la cuenta corriente debió financiarse con ingresos de la cuenta financiera, es decir, con más endeudamiento neto.
Según el informe, entre enero de 2024 y enero de 2026 la balanza de bienes acumuló un superávit de USD 39.953 millones, pero la cuenta corriente totalizó en ese mismo período un saldo negativo de USD 1.446 millones. El esfuerzo exportador no alcanza para sostener el frente externo.
Turismo e intereses se comen el saldo comercial
El capítulo turístico sigue siendo un punto débil. En enero, la balanza de "viajes y pasajes" ajustada (incluyendo consumos con tarjeta y restando envíos postales) dejó un saldo deficitario de USD 743 millones, y si se la calcula sumando todas las erogaciones de bienes y servicios asociados al turismo (viajes, transporte de pasajeros y tarjetas) el rojo sube a USD 1.073 millones, casi lo mismo que en enero del año pasado.
Según el informe del CEPA desde diciembre de 2023 hasta enero de 2026, la balanza comercial de bienes acumuló USD 43.334 millones. Sin embargo, al restablecer la balanza turística (USD -17.100 millones) y los pagos de intereses de deuda (USD -24.433 millones), el saldo efectivo se reduce a apenas USD 1.802 millones.
En otras palabras, los intereses y turismo se llevaron el 96% del superávit comercial del período.
El centro de estudios concluye que el esfuerzo productivo del complejo exportador queda absorbido por los compromisos derivados del elevado endeudamiento y por un tipo de cambio que sigue impulsando el turismo emisivo.
Más deuda y más dólares para el colchón.
Del lado de la cuenta financiera cambiaria , enero volvió a mostrar que el sostén del frente externo llega por vía de la deuda. El documento detalla que la cuenta financiera registró un saldo positivo de USD 3.147 millones. De ese monto, USD 2.750 millones corresponden a endeudamiento neto con organismos internacionales (excluyendo al FMI).
Prácticamente la totalidad de esos dólares se usamos para financiar la Formación de Activos Externos (FAE) del sector privado no financiero, es decir, la compra de dólares para atesoramiento. Solo en enero la FAE fue de USD 2.730 millones, lo que marca el tercer mes consecutivo de incremento y lleva el acumulado desde la unificación cambiaria (ocho meses) a USD 35.601 millones.
El informe destaca que las personas humanas son los principales responsables de esa demanda: en enero, 1,6 millones de individuos compraron USD 2.613 millones en billetes, prácticamente todo el flujo de FAE del mes. Desde diciembre de 2023, las compras netas de personas físicas suman USD 38.031 millones, mientras que el resto del sector privado no financiero muestra un desatesoramiento neto de USD 5.582 millones.
La FAE ya duplica los dólares del FMI
Un dato que alarma en el análisis de CEPA es la comparación entre la FAE y los desembolsos del Fondo Monetario Internacional. Entre abril de 2025 y enero de 2026, la Formación de Activos Externos acumuló USD 35.601 millones, mientras que los desembolsos realizados por el FMI en el marco del acuerdo Extended Fund Facility 2025 totalizaron USD 14.469 millones en el mismo período.
Como muestra el gráfico de la página 12, la FAE en esos meses equivale al 246% de los dólares aportados por el FMI. Dicho de otro modo, en menos de un año el sector privado destinó más del doble de las divisas del organismo internacional a la dolarización de ahorros ya la salida de capitales vía mercado de cambios.
Inversión extranjera directa débil y más dependencia de organismos internacionales
El informe también señala que la inversión extranjera directa (IED) continúa sin repuntar. En enero de 2026 fue positivo por USD 197 millones, pero el saldo acumulado desde diciembre de 2023 sigue siendo negativo en USD 906 millones.
No hay, por ese lado, un ingreso sostenido de capital productivo que compense la salida de dólares por ahorro, turismo e intereses.
En contraste, el ingreso neto de fondos provenientes de organismos internacionales (sin contar al FMI) alcanzó en enero USD 2.750 millones , y el endeudamiento neto acumulado con estos organismos desde diciembre de 2023 suma USD 21.427 millones (página 10). Una parte creciente del equilibrio cambiario descansa, otra vez, en nueva deuda.
Exportaciones que se normalizan pero no alcanzan
Finalmente, CEPA analiza el comportamiento del sector oleaginoso y cerealero, clave en la generación de divisas. En enero de 2026 ese complejo registró ingresos netos por USD 2.121 millones , lo que sugiere una normalización respecto de los meses anteriores: el monto fue solo USD 297 millones inferior a enero de 2025.
Sin embargo, el informe advierte que la demanda de dólares de las personas humanas, que acumuló USD 3.146 millones en el mismo período analizado, absorbió la totalidad del ingreso del agro. Además, el Tesoro Nacional realizó compras netas por USD 265 millones en el mercado de cambios, sumando otra fuente de presión sobre las reservas.
En síntesis, el balance cambiario de enero muestra que, pese a un buen desempeño exportador, la combinación de pagos de intereses, turismo emisivo y fuerte demanda de dólares por parte de los ahorristas vuelve a dejar al Banco Central con un déficit en la cuenta corriente y obliga a recurrir, una vez más, al endeudamiento para sostener el frente externo.