El acta de defunción del "Plan": Milei liquida el esquema de auxilio que sobrevivió 24 años

El Ministerio de Capital Humano anunció el cierre del programa Volver al Trabajo, dejando a 900 mil personas con un último pago en abril. En una apuesta de alto riesgo social, el Gobierno reemplaza el dinero mensual por "vouchers" para cursos, sentenciando el fin del modelo nacido en la crisis de 2001.

El Gobierno de Javier Milei terminó de hachar este martes uno de los pilares más sensibles de la paz social en Argentina. Mediante un correo electrónico frío y masivo, el Ministerio de Capital Humano notificó a 900.000 beneficiarios que el programa Volver al Trabajo (VAT) tiene fecha de vencimiento: el 9 de abril se pagará la última cuota de $78.000.

No se trata de un simple cambio de nombre. Es la eliminación de la estructura que, con distintos disfraces, sostuvo a los sectores más postergados desde el estallido del "Jefes y Jefas de Hogar" en 2002. Para la gestión libertaria, este esquema solo servía para financiar la intermediación de las organizaciones sociales; para los beneficiarios, era el último hilo de subsistencia en una economía que no da tregua.

Del efectivo al "Voucher": ¿Capacitación o descarte?

La jugada de la ministra Sandra Pettovello es total. El Estado dejará de transferir recursos directos para ofrecer, a cambio, vouchers educativos. La propuesta oficial suena a modernización: cursos de marketing, idiomas y oficios artesanales en un polo educativo en La Paternal. Sin embargo, la crítica es inmediata: ¿cómo se capacita alguien que hoy pierde el ingreso básico para comer?

Desde el Gobierno se escudan en las estadísticas de la gestión anterior, asegurando que el plan solo lograba que el 1,3% de los inscriptos consiguiera un empleo genuino. Bajo esa premisa de "ineficiencia", el ajuste avanza sobre el 100% de la masa de beneficiarios, sin escalas intermedias.

El cierre de un ciclo histórico

Este plan fue el ícono de la crisis de 2001, el motor del crecimiento de los movimientos piqueteros y el blanco de la estigmatización política durante dos décadas. Su eliminación marca el triunfo de la narrativa del "no hay plata" sobre el concepto de la red de contención social.

Mientras el Gobierno celebra la desarticulación de lo que llama "asistencialismo", la realidad en los barrios populares es de una incertidumbre total. A partir de mayo, 900 mil argentinos ya no tendrán el depósito en su cuenta; tendrán, a cambio, la posibilidad de anotarse en un curso de ocho clases para aprender a pintar con Sinteplast. El tiempo dirá si es una transformación real o simplemente el abandono definitivo del Estado a los que menos tienen.

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