Femicidio de Antonella Álvarez: las sombras del poder en Tucumán

La periodista Carolina Fernández reveló en Splendid AM 990 vínculos políticos, judiciales y empresariales que rodean el femicidio de Antonella Erika Álvarez y reavivan el caso Paulina Lebbos.

El femicidio de Erika Antonella Álvarez, hallada sin vida el 9 de enero en un basural de Manantial Sur, volvió a poner en el centro de la escena a la Justicia tucumana. En diálogo con Rolando Graña en radio Splendid AM 990, la periodista Carolina Fernández aseguró que el crimen destapó viejas y nuevas conexiones con sectores del poder político y judicial de la provincia.

El principal acusado es Felipe Sosa, de 50 años, detenido en Pilar y a la espera de la audiencia de imputación por femicidio. Según explicó Fernández, se lo señala como autor material del crimen tras una investigación que incluyó más de 30 allanamientos.

Quién es Felipe Sosa y sus vínculos con el poder

Sosa es un exmilitar y responsable de una empresa de seguridad privada llamada Seguridad Objetiva, firma que -según versiones judiciales- habría estado habilitada durante la gestión de Eduardo Di Lella, exsecretario de Seguridad de José Alperovich y actualmente detenido por el encubrimiento del crimen de Paulina Lebbos.

Fernández remarcó que muchos de los funcionarios que no investigaron aquel femicidio fueron luego ascendidos, alimentando la sospecha de una estructura de protección dentro del Estado provincial.

La pareja del acusado y un dato clave

Uno de los datos más sensibles revelados en la entrevista es que la actual pareja de Sosa, Justina Gordillo, es prosecretaria judicial de la Corte Suprema de Tucumán, cargo al que accedió en 2021. El nombramiento, según detalló la periodista, fue firmado por los integrantes del máximo tribunal provincial.

Este vínculo encendió aún más las alarmas sobre posibles conflictos de interés y la falta de independencia judicial en un caso de extrema gravedad.

El testimonio que cambia el eje de la causa

La hermana de la víctima, Milena Álvarez, aseguró que Erika "sabía algo importante" y que tenía miedo. "Si la Policía no habla, voy a contar todo", afirmó. Para Fernández, este testimonio abre una hipótesis inquietante: no se trataría solo de un femicidio, sino de un crimen ligado a información sensible que involucraría a personas con poder.

Paulina LeBbos, 20 años después

A casi dos décadas del asesinato de Paulina Lebbos, el caso vuelve a resonar. En marzo se abrirá finalmente el juicio por encubrimiento, con exfuncionarios del alperovichismo en el banquillo. Para Carolina Fernández, ambos hechos están conectados por un mismo patrón: impunidad, encubrimientos y una Justicia selectiva.

En ese entramado, volvió a quedar bajo la lupa el procurador Edmundo "Pirincho" Jiménez, jefe de los fiscales, acusado de investigar con dureza a algunos y mirar para otro lado frente a otros casos.

El femicidio de Erika Álvarez no solo expuso una tragedia personal, sino que volvió a desnudar -según Fernández- las sombras del poder en Tucumán.

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