Falleció Tomiko Itooka a los 116 años: la persona más longeva del mundo
La japonesa, reconocida por el Libro Guinness de los Récords en 2024, falleció en Ashiya por causas naturales. Su longevidad estuvo marcada por una dieta simple y un amor tardío por el alpinismo.
Tomiko Itooka, la mujer japonesa que ostentaba el título de la persona más longeva del mundo, falleció a los 116 años por causas naturales. La noticia fue confirmada por el ayuntamiento de Ashiya, en el oeste de Japón, donde residió durante los últimos 30 años.
Nacida el 23 de mayo de 1908 en Osaka, Itooka se convirtió en una figura emblemática para su país y el mundo al ser reconocida por el Libro Guinness de los Récords en septiembre de 2024, tras la muerte de la española Maria Branyas Morera.
"Itooka nos brindó coraje y esperanza con su ejemplo de vida. Siempre estaremos agradecidos de que eligiera nuestra localidad para pasar sus últimos años", expresó Ryosuke Takashima, alcalde de Ashiya, en un comunicado difundido por la radiotelevisión japonesa NHK.
Las claves de la longevidad de Tomiko Itooka
Una de las curiosidades que rodearon la vida de Tomiko fue su rutina alimenticia. Hasta sus últimos días, su dieta se mantuvo simple y consistente: bananas y Calpis, una bebida fermentada japonesa.
Bananas: Ricas en potasio, fibra y vitaminas, estas frutas fueron un elemento básico en su dieta. Ayudaron a regular su presión arterial, mejorar su digestión y proporcionarle energía diaria.Calpis: Esta bebida tradicional japonesa, elaborada con leche fermentada, aportó beneficios a su sistema digestivo y fortaleció su salud inmunológica.La simplicidad de estos hábitos alimenticios llevó a muchos a reflexionar sobre el impacto positivo de una dieta equilibrada en la salud y la longevidad.
Una pasión inesperada: el alpinismo
A los 70 años, Tomiko descubrió una nueva pasión: el alpinismo. Durante las décadas siguientes, desafió sus propios límites al escalar montañas emblemáticas de Japón, como el Monte Ontake, de 3.067 metros de altura.
Su espíritu aventurero no se detuvo ahí. A los 100 años, subió los escalones de piedra del Santuario Ashiya sin bastón, demostrando un equilibrio y fuerza admirables. Además, a los 80, completó la peregrinación de los 33 Kannon de Osaka, un recorrido espiritual por 33 templos que evidenció su resistencia física y su fe inquebrantable.
Tomiko Itooka deja una huella imborrable en la historia de la longevidad. Su vida, marcada por la sencillez y la determinación, es un recordatorio de que la edad es solo un número cuando se vive con propósito.