Escándalo en Nucleoeléctrica Argentina: denuncian licitaciones millonarias con sobreprecios

Denuncias internas y sindicales acusan a Demian Reidel, presidente de Nucleoeléctrica, de irregularidades en licitaciones de Atucha, con sobreprecios de hasta 140%. La situación generó desplazamientos de funcionarios y promete judicialización.

Un nuevo escándalo sacude a Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA). Según denuncias internas y del sindicato, el presidente Demian Reidel estaría vinculado a irregularidades en licitaciones millonarias, con sobreprecios de hasta 140% en servicios clave de la central nuclear Atucha.

El caso se originó en la licitación del servicio de limpieza de un sector de la planta por dos años. De nueve empresas interesadas, solo tres cumplieron los requisitos, mientras que firmas con historial probado de trabajo satisfactorio quedaron excluidas. La oferta más baja de las habilitadas, presentada por LX Argentina, superaba en un 140% el valor actual que cobra la contratista Claryty.

Reacciones internas y desplazamientos

La denuncia formal fue presentada ante el Comité de Integridad de NASA por el gerente de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, detallando una serie de irregularidades y señalando que dos trabajadores fueron utilizados como chivos expiatorios.

Los contadores Martín Reina y Gabriel Blejer, inicialmente responsabilizados, fueron sobreseídos esta semana, con un reconocimiento del propio Reidel de que su reputación no estaba afectada.

El directorio de NASA frenó la contratación y desplazó a dos funcionarios de confianza de Reidel: el gerente general Marcelo Famá y el gerente de Coordinación Administrativa Hernán Pantuso. En su lugar asumió Fernando Monserrat, un técnico interno con respaldo del personal.

Contexto de privatización y conflicto laboral

El escándalo ocurre en un contexto de plan de privatización parcial, impulsado por el Gobierno de Javier Milei, que prevé la entrega del 44% de las acciones a privados. En los últimos dos años, la empresa estatal sufrió más de 300 despidos, y se paralizó el reactor CAREM, un proyecto estratégico que empleaba a más de 1.500 trabajadores.

Los sindicatos alertan que los sobreprecios, licitaciones direccionadas, despidos y frenos a proyectos estratégicos forman parte de una misma lógica, que describen como un vaciamiento previo a la entrega. La denuncia será llevada a la Justicia, donde se buscará determinar responsabilidades y esclarecer la legalidad de las maniobras.

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