Elecciones en Honduras: la izquierda busca retener el poder y frenar el avance de la derecha en la región

Rixi Moncada busca retener el poder para la izquierda, mientras Salvador Nasralla y Nasry Asfura intentan capitalizar el descontento. Violencia, narcotráfico y temor a un fraude marcan la jornada electoral.

Honduras llega a estas elecciones presidenciales en un clima de máxima tensión. La oficialista Rixi Moncada, heredera política de Xiomara Castro, intenta sostener el proyecto progresista del Partido Libre en medio de denuncias cruzadas de fraude, sospechas de vínculos con el narcotráfico y un escenario social crítico.

Sin reelección permitida, Castro deja el cargo el 27 de febrero y apuesta por Moncada, su exministra de Finanzas y de Defensa, para garantizar la continuidad del modelo que inició en 2021. Pero la candidata enfrenta un desafío mayor: dos rivales de peso que llegan emparejados en todas las encuestas.

Se trata de Salvador Nasralla, referente del Partido Liberal y figura mediática con fuerte llegada televisiva, y Nasry Asfura, del Partido Nacional, respaldado públicamente por Donald Trump. Los tres aparecen en un virtual triple empate técnico, según los sondeos más recientes.

La elección se define por mayoría simple y están habilitados 6,5 millones de hondureños para votar presidente, diputados, representantes regionales y autoridades municipales.

Violencia, narcotráfico y desconfianza: las sombras de la elección

El contexto social es uno de los más complejos de los últimos años. Honduras registra un 60% de su población en situación de pobreza y acusa una percepción generalizada de corrupción en todos los niveles. Aunque la inflación interanual ronda el 4,55% y el desempleo está en 5,2%, la economía depende fuertemente de las remesas: en 2024 ingresaron 10.000 millones de dólares, un 27% del PBI.

La violencia también domina la agenda. Las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha sostienen un clima de intimidación que convierte al país en uno de los más peligrosos del continente, con 26 homicidios por cada 100.000 habitantes. En 2023, el gobierno aplicó una estrategia al estilo Bukele, con militarización de cárceles, operativos masivos y estado de excepción. Si bien los homicidios cayeron un 25%, las ONG alertan sobre abusos y torturas.

A esto se suma el impacto político del narcotráfico. El expresidente Juan Orlando Hernández -del mismo partido que Asfura- fue extraditado y condenado en Estados Unidos por convertir a Honduras en un "narcoestado". Los carteles Los Cachiros y los Valle continúan teniendo capacidad de influencia en la política local, según denuncias reiteradas.

En medio del clima de desconfianza, los tres candidatos se acusan mutuamente de preparar un fraude. OEA y Unión Europea enviaron misiones de observación y pidieron garantizar la transparencia. Las Fuerzas Armadas solicitaron tener acceso a las actas, pero el Consejo Nacional Electoral rechazó la propuesta.

Los candidatos que pueden definir el rumbo de Honduras

Entre los cinco postulantes, solo tres tienen chances reales de llegar al poder:

• Rixi Moncada (Partido Libre). Abogada, exjueza y exministra de Castro, es la candidata oficialista a sus 60 años. Cercana a Manuel Zelaya, promete subir impuestos a los sectores más ricos. Sus críticos la señalan como parte del "familión" Castro-Zelaya.

• Nasry Asfura (Partido Nacional). Empresario, exalcalde de Tegucigalpa y figura fuerte de la derecha tradicional. Busca atraer inversiones y recibió el apoyo explícito de Donald Trump. Sus adversarios lo vinculan a sectores conservadores con peso en el aparato estatal.

• Salvador Nasralla (Partido Liberal). Periodista deportivo, presentador televisivo y exvicepresidente del actual gobierno. Admirador de Javier Milei, impulsa un giro moderado a la derecha con eje en la producción y el fin de las alianzas con Venezuela. Con alta popularidad, muchos analistas lo ven con grandes posibilidades de triunfo.

El ganador asumirá el próximo 27 de febrero, en lo que se perfila como una elección clave no solo para Honduras, sino para el equilibrio político en toda Centroamérica.

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