El mercado recalcula: suben las proyecciones de inflación para 2026 y baja la expectativa de dólar

El Banco Central publicó un nuevo Relevamiento de Expectativas del Mercado.

Los principales economistas y consultoras del país volvieron a ajustar sus pronósticos. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) de enero, difundido por el Banco Central, mostró una suba en las previsiones de inflación para los próximos meses y para todo 2026, en medio de la polémica por la postergación del nuevo IPC y la salida de Marco Lavagna del INDEC.

Para enero, los analistas estimaron una inflación mensual de 2,4%, 0,4 puntos por encima del REM previo. A 12 meses, la inflación esperada trepó a 21%, y para todo 2026 la proyección subió a 22,4%. El "Top 10" de pronosticadores fue incluso más pesimista: ubicó la inflación anual en 24,5%.

Inflación más alta y tasas que bajan más lento

El IPC núcleo también fue proyectado en 2,4% para enero. En paralelo, el mercado espera que la tasa TAMAR inicie febrero en 31,8% y descienda gradualmente hasta 25% en julio. Sin embargo, todas las estimaciones fueron corregidas al alza, reflejando que la desinflación sería más lenta de lo previsto.

Dólar con calma en el corto plazo

A contramano de la inflación, el tipo de cambio esperado fue corregido a la baja para los próximos meses. Para febrero, el REM ubicó el dólar en $1.475 y para abril en $1.526, con un deslizamiento moderado durante el año.

Para diciembre de 2026, el mercado proyecta un dólar de $1.750, lo que implicaría una suba anual del 20,9%, levemente por debajo de la inflación estimada.

Crecimiento, empleo y superávit

En actividad, el REM ajustó levemente a la baja el crecimiento previsto: el PBI avanzaría 3,2% en 2026. La desocupación se ubicaría en torno al 6,6% hacia fines del año.

En comercio exterior, se espera un superávit de USD 11.175 millones, mientras que el resultado fiscal primario proyectado para 2026 es un superávit de $16 billones.

El panorama que surge del REM es claro: el mercado no prevé tensiones cambiarias en el corto plazo, pero sí una inflación más persistente y una baja de tasas más lenta de lo que se esperaba.

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