El hijo de Marcelo Gallardo, Nahuel, jugará en San Martín
El lateral izquierdo llega a Tucumán con un dato llamativo: jugó 100 partidos en Primera División y ganó siete títulos.
En el fútbol hay carreras que se construyen a fuerza de goles, continuidad y protagonismo. Y hay otras que, sin demasiado brillo individual, terminan siempre asociadas al éxito colectivo. Nahuel Gallardo pertenece a ese segundo grupo. El lateral izquierdo que acaba de sumarse a San Martín llega a Tucumán con un dato llamativo: jugó 100 partidos en Primera División y ganó siete títulos, una cifra que con el tiempo lo convirtió en una especie de talismán del fútbol argentino.
Una carrera marcada por planteles campeones
Hijo de Marcelo Gallardo, pero con un recorrido propio, Nahuel fue parte de varios de los equipos más exitosos de la última década. En River, integró los planteles que conquistaron la Copa Argentina 2017, la Supercopa Argentina 2018, la histórica Copa Libertadores 2018, la Recopa Sudamericana 2019 y la Copa Argentina 2019.
Más tarde, repitió la experiencia en Defensa y Justicia, donde fue parte del equipo que ganó la Copa Sudamericana 2020/21 y la Recopa Sudamericana 2021. No siempre fue titular ni figura, pero el patrón se repitió: donde estuvo Gallardo, hubo vuelta olímpica.
Del brillo internacional a la búsqueda de continuidad
Con el paso del tiempo, su carrera entró en una etapa más terrenal. Pasó por Colón, Once Caldas de Colombia, Sarmiento, Independiente Rivadavia y Delfín de Ecuador, club en el que disputó 30 partidos. Lejos de los grandes festejos, el objetivo pasó a ser otro: sumar minutos, continuidad y estabilidad.
La estadística, sin embargo, quedó instalada. Siete títulos en 100 partidos oficiales, una media que se volvió viral y alimentó su fama de jugador "con suerte".
El desafío en San Martín
Ahora, el nuevo capítulo se escribe en La Ciudadela. Con 26 años, experiencia internacional y un recorrido cargado de títulos, Gallardo llega para reforzar un sector que necesita orden, salida y personalidad. En un San Martín golpeado, que busca reconstruirse y recuperar confianza, su figura aparece también como un símbolo.
Nadie contrata jugadores por cábala, pero en un fútbol donde el clima anímico y las rachas pesan, el rótulo de talismán funciona como un guiño. Gallardo suma algo más que proyección por la banda izquierda: suma una historia ligada a ganar.
El contexto, claro, es distinto. No es River ni Defensa y Justicia. Es un San Martín que intenta volver a ponerse de pie. Y ahí, lejos de las copas internacionales, Nahuel Gallardo buscará transformar su fama en lo que realmente importa: rendimiento, continuidad y respuestas dentro de la cancha.