Día del Músico Argentino: indie, cambios y debates en la escena musical tucumana
En la edición de verano del programa, Rose Espíndola (Tucson Meta Música) y Migue Yassir (Apretao de Música) pasaron por el estudio para charlar, sin cassette, sobre el presente de la música argentina. Indie, escena local, política, tecnología e inteligencia artificial fueron algunos de los ejes de una conversación tan profunda como necesaria.
En el Día del Músico Argentino debatimos en la mesa de Enterate Play sobre como cambiaron los generos, bandas, entre otros temas. La charla arrancó con una sensación compartida: la música ya no suena como antes. En ese cambio permanente, el indie aparece como protagonista, aunque no sin polémica. Para Rose y Migue, el término tiene doble lectura: por un lado, lo independiente de la industria; por otro, un sonido que mezcla rock, pop y climas más relajados.
En Argentina -y también en Tucumán- hubo un crecimiento fuerte de bandas asociadas a esta etiqueta. Sin embargo, hoy muchos músicos parecen esquivar esa definición. ¿El motivo? El indie quedó, para algunos, injustamente ligado a algo "suave" o poco arriesgado, cuando en realidad abarca propuestas mucho más amplias y diversas.
Tucumán post pandemia: nuevas bandas y nuevos horizontes
La escena tucumana no quedó afuera de este proceso. Después de la pandemia, se cerraron ciclos, se disolvieron proyectos y, al mismo tiempo, nació una nueva camada de bandas que hoy empieza a consolidarse. Nombres como Ayahuasca Trip, La Llorona y su Jardín de Dragones, Terapia Distópica o El Chango y las Flores marcan un recambio claro.
Según los invitados, este movimiento responde tanto al contexto social como a una necesidad artística: probar, correrse de lo conocido y buscar identidad propia. Las bandas duran menos, mutan más rápido y ya no sienten la obligación de encajar en un solo género.
¿La música sigue siendo política?
Uno de los momentos más interesantes del intercambio giró en torno a la relación entre música y política. Lejos de la idea de letras panfletarias, Rose y Migue coincidieron en que el arte siempre es político, incluso cuando no habla explícitamente de partidos o gobiernos.
La elección de qué decir -o qué callar-, cómo editar un disco, cuándo publicar, qué plataformas usar o incluso bajarse de Spotify también son decisiones políticas. En un contexto de desencanto general, la música refleja realidades distintas: desde la protesta directa hasta el disfrute, la introspección o lo cotidiano.
Inteligencia artificial, tecnología y el valor de lo humano
La charla también se metió de lleno en un debate cada vez más actual: la música generada por inteligencia artificial. ¿Importa quién hace la canción o sólo lo que genera en quien la escucha? Para ambos, el público terminará eligiendo, pero todo indica que lo humano sigue teniendo un peso irremplazable.
Si bien la tecnología siempre formó parte de la música -del autotune a los sintetizadores-, el límite aparece cuando no hay personas detrás del proceso creativo. Plataformas como Bandcamp, que prohíben música creada íntegramente con IA, muestran que la discusión está lejos de cerrarse.
Escuchar sin prejuicios y abrir el oído
Sobre el final, hubo consenso en algo clave: hoy el público es mucho más abierto. Las viejas divisiones tribales entre rockeros, punkis o metaleros pierden fuerza frente a oyentes que van de un recital de punk a uno de trap sin problema.