Derrumbe industrial: el uso de las fábricas tocó fondo y solo el petróleo resiste
Según el último informe oficial, rubros clave como el automotor y el textil operan por debajo del 40%. La industria vive una "heterogeneidad asimétrica" donde Vaca Muerta es la única excepción a la crisis.
La industria manufacturera argentina atraviesa un escenario de fragilidad extrema. El último relevamiento del Indec reveló que la utilización de la capacidad instalada (UCII) retrocedió al 54,6% en febrero, un nivel que -excluyendo la anomalía de la pandemia- no se registraba desde la crisis financiera global de 2009. El dato confirmó que casi la mitad del potencial productivo del país permanece ocioso.
El mapa de la crisis: asimetría total
El indicador desnuda una realidad partida. Según el economista Claudio Caprarulo, el sector entró en un "modo supervivencia" marcado por dos extremos:
La excepción petrolera: La refinación opera al 88,9% de su capacidad gracias al empuje de Vaca Muerta, rozando récords históricos.
El abismo fabril: Los rubros vinculados al consumo interno y la construcción exhiben cifras críticas. La industria automotriz opera apenas al 38,9% y la textil al 39,9%.
Niveles de 2002: el parate automotor
La paradoja es total: los patentamientos resisten pero las terminales locales se hunden. El cambio de modelo desplazó la fabricación nacional: hoy, más del 80% de los vehículos vendidos en el mercado local son importados, dejando a las plantas argentinas en niveles de actividad que remiten directamente al pozo recesivo de la crisis de 2002.