Miguel Sánchez y el "Día del Deportista Desaparecido": el atletismo tucumano bajo fuego

El maratonista de Bella Vista es el símbolo de una generación de atletas que la dictadura no pudo doblegar. El dirigente Víctor Lupo repasa la herencia de los "años de plomo" en los clubes y federaciones argentinas.

Miguel Sánchez: el corredor que se volvió bandera

Oriundo de Bella Vista, Tucumán, Miguel Benancio Sánchez es quizás el deportista desaparecido con mayor relevancia simbólica en el país. Atleta y militante peronista, Miguel ganó la Carrera de la Independencia en 1975 antes de ser secuestrado en su casa de Berazategui en enero de 1978. Su pasión por el atletismo lo llevó a ser entrenado por el legendario Osvaldo Suárez, otro proscripto del deporte nacional. 

Hoy, su nombre le da vida a la "Carrera de Miguel", que se corre en todo el mundo como un acto de memoria activa.

La dirigencia deportiva de la bota militar

Víctor Lupo, referente del Movimiento Social del Deporte, advierte sobre la profundidad de la huella dictatorial en los clubes. Tras el golpe, el coronel Antonio Rodríguez asumió la Secretaría de Deportes, permaneciendo en la órbita del Comité Olímpico Argentino (COA) hasta el año 2005. "Un dirigente que asumió en el 76 se mantuvo casi 30 años en el poder", señala Lupo, denunciando cómo la "plutocracia" reemplazó al autoritarismo en la conducción de las instituciones deportivas nacionales.

Clubes de barrio: el objetivo de Martínez de Hoz

Durante la gestión económica de José Alfredo Martínez de Hoz, comenzó un ataque sistemático contra los clubes de barrio a través de las tarifas de servicios públicos y la promoción de la privatización. Antes del golpe de 1976, Argentina registraba índices bajísimos de pobreza y desocupación, condiciones que permitían una vida social vibrante en los clubes. La dictadura alejó a la gente de las instituciones, transformando el deporte social en un privilegio y rompiendo los lazos comunitarios que se tejían en cada barrio.

El valor de los deportistas frente al poder

En medio del horror, hubo figuras que se enfrentaron al régimen. Lupo destaca el ejemplo de Guillermo Vilas, quien en plena dictadura luchó por la democratización del tenis, enfrentándose a la Asociación Argentina de Tenis que estaba vinculada al entorno de Martínez de Hoz. Junto a Mary Terán de Weiss, los sectores populares del deporte defendieron a los atletas que, como Vilas o el propio Miguel Sánchez, no aceptaron las reglas de un juego marcado por la sangre y la proscripción.

Ver más: La cifra del horror: por qué el número de los 30.000 es el consenso de la memoria

Esta nota habla de: