Crisis en el "Jaldismo": guerra interna, fuego amigo y el costo de "peinar" al León

El gabinete de Osvaldo Jaldo cruje bajo una interna feroz. Legisladores le sueltan la mano a Darío Monteros, mientras el peronismo factura el romance con Milei: "Dijo que le cortaría la melena y ahora le pone shampoo".

Lo que nació como un "operativo clamor" por la gobernabilidad se ha transformado en un campo de batalla donde los heridos son, paradójicamente, los propios integrantes del gabinete provincial. La gestión de Osvaldo Jaldo atraviesa su hora más oscura: un derrumbe administrativo y político motorizado por una interna que ya no se oculta y que tiene nombres y apellidos propios. Las muertes por las inundaciones complican más el panorama provincial.

El epicentro del sismo es el Ministerio del Interior. Darío Monteros, el hombre encargado de la paz con los municipios, hoy cosecha más resistencias que lealtades. Según confirmaron fuentes legislativas, un bloque mayoritario de parlamentarios oficialistas ya bajó el pulgar: No lo van a apoyar electoralmente el año que viene, dispararon, marcando una fractura que deja al ministro en una soledad peligrosa.

Lo curioso es que también le reprochan a Monteros el armado de listas opositoras en distritos donde manda el peronismo. Hay ejemplos en Burruyacú y Aguilares, por ejemplo.

En la última reunión entre Jaldo y el bloque de legisladores oficialistas en la Legislatura el gobernador daba el ejemplo de una carpa grande donde no sobraba ningún peronista.

Sin embargo, muchos están esperando que pase el mundial para ver cómo la gran carpa se termina convirtiendo en una cabina telefónica donde entran Jaldo y Darío Monteros, nadie más.

El "Plan Desgaste": Influencers contra Chahla y denuncias contra Masso

La estrategia de Monteros para blindarse parece ser el ataque. En los pasillos de Casa de Gobierno se comenta con insistencia que el ministro "fogonea" a ciertos influencers y operadores digitales para limar la gestión de la intendenta capitalina, Rossana Chahla. La buena imagen de la exministra de Salud parece ser vista como una amenaza para las aspiraciones del jaldismo.

Pero el fuego amigo no termina ahí. La interna salpica también al Ministerio de Desarrollo Social. Cada vez son más recurrentes las críticas del abogado Alfredo Aydar hacia la labor de Federico Masso. El libreto parece calcado: cuestionar la gestión de asistencia social mientras, en paralelo, se ensalza la figura del titular de Interior como el "único gestor" eficiente. Aydar es el denominador común entre el ministro del Interior y Alan Paredes.

Hace unos días, Aydar también cuestionó al vicegobernador Miguel Acevedo, de buenos vínculos con Chahla y con el ex gobernador Juan Manzur, una persona que eriza la piel al jaldismo.

Este desgaste interno está paralizando políticas públicas clave en un momento de crisis social galopante.

De la "Motosierra" al "Shampoo": El pase de factura peronista

El malestar no es solo por cargos, sino por la identidad. En los despachos de la Legislatura, el pase de factura por el alineamiento de Jaldo con Javier Milei es constante.

Nadie olvida las promesas de campaña. "Jaldo decía que le iba a cortar la melena al León, pero hoy parece que lo está peinando y poniéndole shampoo", ironizan desde un sector del peronismo tradicional que no digiere el "acompañamiento" a las medidas de ajuste de la Casa Rosada. Este giro ideológico ha generado un cortocircuito con la base electoral, que ve con desconcierto cómo el gobernador pasó de ser el principal crítico del libertario a su aliado más dócil en el Norte Grande.

Una gestión en caída libre

El resultado de esta guerra de guerrillas es un Estado provincial que ha perdido agilidad. Con ministros más preocupados por las encuestas y las operaciones de prensa que por la resolución de los problemas estructurales de Tucumán, el "derrumbe" de la gestión ya se percibe en la calle.

Los frentes abiertos que amenazan a Jaldo:

La guerra de los ministros: Monteros vs. Masso, una disputa que traba la gestión.

La pérdida de identidad: El costo político de ser el "mejor alumno" de Milei en una provincia con necesidades extremas.

Si Jaldo no logra ordenar su tropa y frenar las operaciones de sus ministros, el 2026 podría encontrar a un oficialismo no solo dividido, sino electoralmente vaciado. 

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