El impacto invisible de la crisis: un estudio revela un fuerte deterioro en la salud mental de los argentinos
Un informe de la Universidad de Buenos Aires advierte sobre un deterioro emocional generalizado, marcado por la incertidumbre, el pesimismo y el desgaste social.
Un malestar que crece en silencio
La crisis económica en Argentina ya no solo se refleja en los indicadores financieros, sino también en el estado emocional de la población. Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la Universidad de Buenos Aires, dirigido por Gustavo E. González, reveló que el 83% de los argentinos reconoce que los problemas económicos afectan su salud mental.
El dato enciende una señal de alerta sobre el impacto psicológico del ajuste y la pérdida del poder adquisitivo en la vida cotidiana.
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Del optimismo al cansancio social
El relevamiento muestra un cambio profundo en el clima social. La esperanza que predominaba meses atrás fue desplazada por la incertidumbre, la preocupación y el agotamiento.
Casi la mitad de los encuestados (46%) aseguró que su situación personal es peor que hace un año. La ansiedad y la angustia se consolidan como emociones dominantes en un contexto atravesado por la inestabilidad económica.
Un futuro marcado por el pesimismo
Las perspectivas tampoco son alentadoras. El 49% de los consultados cree que su situación empeorará en los próximos meses, lo que refuerza el clima de desconfianza generalizada.
El informe también evidencia una fuerte polarización social: mientras algunos sectores mantienen expectativas positivas, otros muestran niveles de pesimismo más profundos, especialmente vinculados a la pobreza, el desempleo y las medidas de ajuste.
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Ajustes en el hogar y caída del consumo
Ante la presión económica, las familias adoptaron estrategias defensivas para sostener sus ingresos. Los recortes más significativos se registran en gastos no esenciales: salidas (83%) y vestimenta (74%).
El impacto en la calidad de vida es evidente, aunque áreas como salud y educación siguen siendo prioritarias y resisten los ajustes.
Desgaste social y efecto político
El deterioro económico y emocional también tiene consecuencias en la percepción pública. La gestión del presidente Javier Milei enfrenta un 68% de desaprobación, en un contexto donde el 74% de la población considera grave la situación del país.
El informe refleja una sociedad tensionada, con altos niveles de malestar y una creciente sensación de límite frente a la crisis.