Fuerte impacto por la crisis de consumo y el drástico plan de recortes en la planta de Cervecería Quilmes

El conflicto se suma al cierre de FATE y a la tensa relación del sector industrial con el Gobierno nacional.

En la provincia de Buenos Aires, la firma Cervecería y Maltería Quilmes encendió nuevas alarmas en el sector industrial tras acordar un severo plan de achique. El delegado sindical Horacio Romero advirtió sobre el panorama estructural que arrastra a las grandes fábricas del país debido al desplome de las ventas y el impacto directo de las importaciones.

La medida impactará en la planta de Cervecería Argentina (CASA, ex Isenbeck) ubicada en la localidad de Zárate, donde actualmente se elabora la cerveza de origen mexicano Corona. La multinacional AB InBev busca aplicar una reducción aproximada del 30% de su dotación de personal mediante un programa de retiros voluntarios acordado con la Federación Argentina de Trabajadores Cerveceros y Afines (FATCA).

Según detallaron los representantes gremiales, la fábrica que hace cuatro años contaba con 240 operarios hoy mantiene sus tareas con apenas 140 empleados, y el objetivo empresarial es reducir esa cifra a unos 80 puestos de trabajo. El fin de este recorte es evitar la paralización total de la producción y el cierre definitivo del predio ante la incesante caída de las ventas.

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El efecto dominó en la industria y el frente abierto en FATE

El recorte impulsado por el gigante cervecero (que concentra más del 75% del mercado local) se enmarca en un contexto económico de extrema fragilidad. Las cifras que manejan los sindicatos del sector indican que, durante la gestión del presidente Javier Milei, ya cerraron más de 21 mil empresas y se perdieron cerca de 290.600 empleos a nivel nacional.

Este escenario de crisis guarda estrecha relación con el reciente anuncio de clausura de la histórica planta de neumáticos FATE en Virreyes, que dejaría en la calle a 920 trabajadores. A pesar de la intervención del Estado, la primera audiencia de conciliación obligatoria entre el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) y la firma del empresario Javier Madanes Quintanilla fracasó rotundamente.

Desde el Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, confirmaron formalmente que no fue posible arribar a un acuerdo y convocaron a una nueva instancia de diálogo para el próximo miércoles 4 de marzo. Sin embargo, fuentes de la fabricante de neumáticos mantienen firme su postura de cierre definitivo por la pérdida de competitividad frente a los productos importados desde China y la alta conflictividad gremial de los últimos años.

Lejos de apaciguar las aguas, la tensión sumó un fuerte componente político en las últimas horas. A través de sus redes sociales, el propio Javier Milei arremetió duramente contra los dueños de la fábrica de Virreyes y los acusó de haberse beneficiado durante décadas de un modelo proteccionista para evitar la competencia libre. En un tono confrontativo, el mandatario nacional rebautizó irónicamente las siglas de la compañía como "Fábrica Argentina de Tarifas Exageradas".

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