Las diversas muertes de Paulina Lebbos

Una dura radiografía sobre cómo el desvío deliberado de la investigación deslegitima a los tres poderes del Estado y debilita la credibilidad de los ciudadanos en las instituciones de la provincia.

Redacción Enterate

Por Juan Roberto Robles

En verdad nos ha causado una profundJuan Roberto Roblesa sorpresa las declaraciones del Señor Gobernador relacionadas con el resultado absolutorio de los imputados del asesinato de Paulina Lebbos. La falta de un hondo análisis de las valientes y crudas reflexiones vertidas por el miembro informante del Tribunal de Juicio nos permiten calificarlas de una triste indiferencia ante un crimen que- desde hace veinte años- ha conmovido al país, por las circunstancias en que fue perpetrado.

No podemos callar que desde el propio Estado provincial no hubo voluntad ni decisión política de búsqueda de la verdad material para el descubrimiento de sus autores materiales, cómplices é instigadores de semejante barbarie. El sentido común y la experiencia indican que su impunidad pudo consumarse únicamente con la conducta activa de funcionarios de los diversos organismos y dependencias que recibieron expresas órdenes é indicaciones en tal sentido.

Hubo una deliberada planificación para ocultar o hacer desaparecer pruebas útiles y conducentes o bien no se aportaron otras que estaban a la vista de todos, excepto para los encargados de la investigación. Resulta obvio, que semejante despliegue ilícito del aparato estatal buscaba la protección de una o varias personas íntimamente relacionadas con el Poder; no encontramos otra explicación racional.

Nadie que integró la planta del Poder Ejecutivo desde 2003 a la fecha, puede alegar ignorancia o invocar desconocimiento de las distintas vicisitudes por las que atravesó este desgraciado proceso. Tampoco pueden admitirse excusas que excluyan las responsabilidades de quién o quienes tuvieron la facultad política y legal para dirigir las enmiendas y correcciones imprescindibles en tiempo útil.

Nos queda la amarga sensación de que la vida humana no tiene valor alguno en esta provincia, pues no hemos escuchado voces que -públicamente- sintieran indignación por este Crimen de Estado que deslegitima sus tres poderes, debilitando -una vez más- la credibilidad ciudadana en las instituciones de la República. Ojalá, que por lo menos -alguno de sus funcionarios- atine a proponer una Comisión de la Verdad ante esta nueva muerte de Paulina Lebbos.