El interior tucumano en el ojo de la tormenta: el comunicado de EDET que admite la magnitud del desastre y calla sobre la anarquía del cableado

Una vez más se repite el dolor de cabeza de los tucumanos: con cada caída de agua aparecen nuevamente los cortes de EDET, sin previo aviso y con un comunicado que no justifica el mal servicio ni la falta de previsibilidad.

El reciente reporte de EDET emitido tras el temporal, sigue el guion clásico de la empresa: una mezcla de fatalismo climático y promesas de restablecimiento que chocan de frente con la realidad del interior tucumano. Mientras el cielo se caía sobre las localidades más postergadas, la distribuidora se limitó a enumerar daños externos para justificar una parálisis que ya es costumbre.

El Interior en el ojo de la tormenta

La empresa reconoció que la situación es crítica, especialmente en el sur y este de la provincia. Según el informe oficial de las 01:15 hs, el suministro se vio severamente afectado por "caída de árboles, postes y ramas de gran porte", además de descargas atmosféricas.

Las localidades que hoy encabezan el ranking del apagón son:

San Felipe y Santa Ana. Los Sarmiento y La Florida. Alderetes, Santa Rosa de Leales y El Cadillal.

La cita  directa a Defensa Civil para cubrirse 

 En su comunicado, EDET busca blindarse legalmente bajo el argumento de las condiciones extremas:"Debido a las fuertes tormentas que comenzaron a las 18:00 hs del día de ayer y que aún continúan en desarrollo, el suministro eléctrico se vio afectado en distintos puntos de la provincia de Tucumán. Como consecuencia de estas condiciones climáticas, se registraron daños en la red eléctrica... Asimismo, ciertas instalaciones se encuentran desenergizadas por solicitud de Defensa Civil, producto de inundaciones en curso".

Lo que EDET "olvida" y el ERSEPT no ve

Lo que ningún comunicado de la empresa menciona -y que este temporal volvió a desnudar- es la anarquía absoluta del cableado aéreo en Tucumán. Mientras EDET culpa a los árboles y al viento, omite sistemáticamente referirse a la falta de inversión en soterramiento y al mantenimiento deficitario de una red que cuelga como telarañas sobre la cabeza de los tucumanos.

Pero la desidia no es solo de la empresa. En este escenario, la responsabilidad rebota directamente en los entes de control (ERSEPT), que parecen haber renunciado a su función de policía técnica. No se trata solo de postes que caen por el clima; falla un sistema de control que permite que el cableado sea una maraña de riesgos latentes sin sanciones a la vista.

Mientras los equipos técnicos trabajan "intensamente", la solución de fondo sigue colgada bajo años de desidia. En Tucumán, para EDET es más fácil mirar al cielo que revisar sus postes, y para los organismos de control, es más cómodo mirar hacia otro lado mientras el interior sigue a oscuras.

Tarifas de primer mundo, servicio de descarte

El contraste es indignante. Tucumán ostenta una de las tarifas eléctricas más caras del país, pero el servicio se interrumpe cada vez que el cielo se nubla. La falta de una planificación estructural y de modernización del sistema eléctrico vuelve a quedar en el centro de las críticas.

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