Coparticipación federal: envíos a provincias cayeron 6,7% en enero y presionan finanzas provinciales
Un informe oficial revela que la reducción real de fondos a los distritos se registra en un contexto de economía estancada y tensiones por reformas que podrían afectar más recursos.
En enero de 2026, los envíos de coparticipación federal de impuestos desde la Nación hacia las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) registraron una caída real interanual del 6,7%, según un informe de la consultora Politikón Chaco basado en datos oficiales del Ministerio de Economía.
Este resultado se da en medio de un escenario de estancamiento económico, donde la recaudación de impuestos que nutre estos fondos, como el IVA y otros tributos, mostró debilidad frente a la inflación, reduciendo el poder adquisitivo de los recursos transferidos.
Impacto político y presupuestario para las provincias
La caída real de los envíos ocurre justo cuando el Gobierno nacional intenta avanzar con proyectos de reformas, como una modernización laboral que incluye rebajas impositivas, lo que para los gobernadores significa una potencial pérdida adicional de recursos ya ajustados.
Este contexto alimenta tensiones entre el Ejecutivo central y mandatarios provinciales, que dependen de estas transferencias para financiar servicios públicos, educación, salud y obras. La merma en coparticipación se suma a otros indicadores fiscales que muestran un inicio de año con presiones sobre las cuentas regionales.
Cifras y componentes de la baja
Del total de transferencias automáticas contabilizadas en enero de 2026, que sumaron aproximadamente $5,85 billones nominales, la coparticipación federal de impuestos concentró cerca del 92%, pero aun así mostró una caída real superior al promedio.
El análisis indica que la disminución se explica tanto por un freno en la recaudación de impuestos como el IVA, cuya caída impacta directamente en los recursos distribuidos automáticamente, como por una inflación que erosionó lo girado en términos constantes.
Las provincias y la CABA enfrentan así un arranque fiscal complejo, con menos fondos reales disponibles en un contexto donde se necesitan recursos para sostener servicios y cumplir compromisos presupuestarios.