Consumo de lácteos en picada: las ventas cayeron un 5,6% en enero
El sector profundiza la tendencia recesiva de los últimos dos años. Crece el consumo de sustitutos baratos ante el deterioro de los ingresos.
El consumo de lácteos en Argentina inició el 2026 con una señal de alarma que preocupa a la industria y a los especialistas en nutrición. Según el último informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas en volumen retrocedieron un 5,6% interanual durante enero. Esta caída marca la continuidad de un proceso recesivo que ya golpeó fuertemente al sector en 2024 (con una baja del 9%) y que no logra consolidar una recuperación pese a los intentos de reactivación del año pasado. El dato más crítico es el ajuste en alimentos esenciales que integran la canasta básica familiar.
Los productos que más caen y el refugio en los quesos
El informe revela un comportamiento heterogéneo dentro de las góndolas:
Leches en polvo: Lideraron las caídas interanuales, siendo uno de los segmentos más afectados.
Quesos: Mostraron una leve resistencia con una recuperación del 1,9% frente a enero de 2025, aunque sus ventas fueron menores si se comparan con diciembre pasado.
Yogures y postres: El segmento inició el año con un arranque más débil que en 2025.
Leches saborizadas: Es de los pocos rubros que mantiene una comparación interanual positiva frente al inicio del año anterior.
Cambios de hábito: del lácteo tradicional al "producto rayado"
El deterioro de los ingresos reales y la inflación están forzando a los consumidores a modificar su dieta. Ante la imposibilidad de costear primeras marcas o productos tradicionales, crecen las ventas de sustitutos más baratos como bebidas con lácteos, margarinas y los denominados productos "rayados", que reemplazan al queso original. Además, las empresas han tenido que resignar precios y priorizar promociones agresivas en productos básicos (queso cremoso o barra) en detrimento de especialidades con mayor valor agregado para intentar sostener el volumen de ventas.