Cómo impacta la medición de inflación en las distintas variables económicas

El retraso en la actualización de la canasta del índice de precios al consumidor tiene correlación en diversos aspectos estadísticos.

Tras la renuncia de Marco Lavagna al INDEC, el Gobierno confirmó que no cambiará por ahora la canasta con la que se mide la inflación. La actualización, prevista para este mes, recién podría aplicarse en el segundo semestre.

Luis Caputo explicó que la diferencia entre la metodología actual y la nueva es "ínfima" en los datos mensuales y que la discusión con Lavagna fue por el momento de implementación. El Ejecutivo prefiere esperar a que se consolide la baja inflacionaria.

Variables sensibles atadas al IPC

Más allá del dato mensual, el índice impacta en mediciones clave: pobreza, salarios reales, jubilaciones, créditos UVA, bonos CER y hasta las bandas cambiarias.

Para el economista Gonzalo Lacunza (Empiria), la decisión es un "error no forzado" porque afecta señales de transparencia. Planteó que lo razonable hubiera sido publicar ambas metodologías en paralelo. Además, remarcó que la canasta vigente responde a patrones de consumo de 2004-2005, muy alejados de la realidad actual.

El efecto sobre salarios y pobreza

En paritarias, los analistas coinciden en que la diferencia mensual entre índices es baja: en 2025, la brecha acumulada sería de menos de dos puntos (31,5% vs. 32,2%). Sin embargo, al medir períodos largos, el nuevo IPC mostraría una mayor caída del salario real desde noviembre de 2023.

Donde el impacto sería más fuerte es en la pobreza. Hoy el dato oficial marca 31,6% en el primer semestre de 2025. Simulaciones privadas estiman que, con la canasta actualizada, ese número subiría entre 8 y 17 puntos: podría ubicarse entre 39,8% y 50,6%, al elevarse el umbral de ingresos para no ser pobre.

Poco impacto en bonos y créditos UVA

En los mercados, los bonos CER no mostraron reacciones relevantes. Los créditos UVA tampoco tendrían cambios significativos, e incluso podrían verse beneficiados por el retraso, ya que la nueva canasta mediría mayor inflación cuando se actualicen tarifas de servicios.

El debate, más que técnico, quedó instalado en el terreno político y estadístico: cuándo actualizar una medición que define buena parte de la economía cotidiana.

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