Foro de Davos: el CEO de JP Morgan tomó distancia de Trump y alertó por los riesgos de la guerra comercial

El banquero defendió un enfoque selectivo en comercio, criticó el tope a las tasas de tarjetas y advirtió por el impacto laboral acelerado de la inteligencia artificial.

Jamie Dimon, CEO y presidente del banco de inversión JPMorgan Chase, aprovechó su paso por el Foro Económico Mundial de Davos y fijó una postura moderada ante varias de las principales banderas económicas y políticas de Donald Trump.

Sin alinearse de manera explícita con el presidente estadounidense, el banquero advirtió sobre los riesgos de aplicar recetas simplistas en el comercio, la inmigración, el crédito y la tecnología.Reclamó políticas "detalladas y operables" en lugar de consignas ideológicas.

En materia comercial, Dimon se mostró crítico del uso generalizado de aranceles. "No soy un tipo de los aranceles, en general", afirmó en su exposición en Davos, aunque admitió que pueden tener un rol acotado en áreas específicas, como la seguridad nacional o como respuesta a subsidios desleales.

El problema, planteó, es el uso indiscriminado de tarifas sobre bienes de consumo, que tiende a elevar costos sin mejorar la competitividad. Si bien reconoció el entusiasmo de Trump por los aranceles, sostuvo que la política comercial debería diferenciar entre industrias estratégicas y el comercio rutinario, en lugar de caer por defecto en el proteccionismo.

Dimon, que conduce JPMorgan Chase desde 2006 y convirtió al banco en el mayor de Estados Unidos por activos, cultiva desde hace años un perfil centrista. Sus cartas anuales a los accionistas suelen ser leídas con atención en Washington y en Wall Street por sus advertencias tempranas sobre riesgos regulatorios, geopolíticos y de estabilidad financiera.

Desde el Foro de Davos, volvió a insistir en la necesidad de evitar el "pensamiento binario" ante los desafíos complejos como la reconfiguración del comercio global, la disrupción laboral causada por la inteligencia artificial o la fragmentación geopolítica.

Sobre política exterior, Dimon relativizó el temor a que un enfoque confrontativo de Estados Unidos debilite alianzas tradicionales. Dijo que el resultado dependerá de la intención y llamó a fortalecer la OTAN y a construir una Europa más capaz. A su juicio, la cohesión occidental es clave para la estabilidad global y un error sería avanzar hacia la fragmentación.

El banquero también rechazó la idea de que China haya sido la gran ganadora de las tensiones comerciales con Estados Unidos. Señaló que Beijing enfrenta problemas estructurales profundos, como el bajo consumo interno, la mala asignación de capital y una fuerte dependencia de la energía importada. Si bien reconoció los avances chinos en vehículos eléctricos y baterías, puso en duda la sustentabilidad de ese modelo sin acceso a los mercados y alianzas occidentales.

Las advertencias de Dimon no se limitaron al comercio o la geopolítica. En Davos, calificó a la inteligencia artificial como una transformación comparable a la electricidad o a internet, pero "más rápida, más amplia e inevitable". Detalló que JPMorgan ya la utiliza en cientos de aplicaciones, desde la detección de fraude hasta la atención al cliente.

Al mismo tiempo, alertó que la disrupción del empleo podría avanzar más rápido que la capacidad de adaptación de la sociedad, por lo que pidió coordinación entre gobiernos y empresas para impulsar programas de reconversión laboral y una adopción gradual que evite reacciones sociales adversas.

En el frente de la situación interna en EE.UU., Dimon fue especialmente duro con una propuesta reciente de la administración Trump: imponer un tope del 10% a las tasas de interés de las tarjetas de crédito. El CEO de JPMorgan calificó la iniciativa como "un desastre económico" y advirtió que el 80% de los estadounidenses perdería acceso al crédito si avanzara.

"Quienes más van a llorar no serán las compañías de tarjetas de crédito, sino los restaurantes, minoristas, empresas de viajes, las escuelas y los municipios", aseguró Dimon, en línea con el rechazo expresado por las asociaciones bancarias.

Pese al contexto político tenso, el ejecutivo se mostró optimista sobre la economía estadounidense, a la que describió como resiliente, innovadora y respaldada por mercados de capitales profundos. No obstante, advirtió que malas decisiones de política pública -desde controles de precios hasta un exceso regulatorio- pueden dilapidar esas fortalezas. Para Dimon, el desafío central no pasa por "elegir bandos", sino por abandonar las batallas ideológicas y concentrarse en soluciones concretas.

Fuente: TN.

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