Caso Érika Álvarez: quiénes son las 17 personas que mencionó la ex del "Militar" Sosa

Justina Gordillo, pareja de Felipe Sosa, rompió el silencio ante la Justicia y brindó una lista de nombres clave.

La declaración de Justina Gordillo no solo confirmó el trasfondo narco de Felipe "El Militar" Sosa, sino que funcionó como un ventilador que esparció nombres sobre el expediente del crimen de Érika Antonella Álvarez. La secretaria judicial, procesada por colaborar en el ocultamiento del cuerpo, mencionó a 17 personas que formaban parte del entorno íntimo, laboral y delictivo del acusado.

Para el fiscal Pedro Gallo, estos testimonios son fundamentales para reconstruir qué pasó en la casa de Santo Domingo al 1.100 entre el 7 y el 8 de enero. Algunos de los mencionados ya están bajo la lupa por haber estado en la vivienda el día en que el cuerpo de Érika aún permanecía allí.

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El entorno íntimo y los "visitantes" del miércoles clave

Gordillo detalló quiénes ingresaron a la propiedad el miércoles 7, horas antes de que Sosa emprendiera su fuga. Entre los nombres más relevantes aparecen:

Nicolás Navarro: Amigo personal de Sosa. Según Gordillo, estuvo en la casa el miércoles 7 para dejar una botella de miel e incluso se preparó comida en el lugar.

"Chicho" Díaz: Empleado de la empresa Mundo Limpio. Es una figura crítica, ya que habría sido quien llevó el celular rosa (presuntamente de la víctima) que Gordillo encontró sobre una mesa.

Miguel Tarascio: Un hombre de Lules que frecuentaba la casa para consumir estupefacientes junto a su pareja. Gordillo lo acusó de tener conductas inapropiadas con ella: "Una vez comenzó a hacer insinuaciones sobre mi cuerpo que me molestó mucho y terminé marchándome".

Jesús Luna: Un vecino con el que Sosa habría intentado comunicarse para pedir ayuda ante una supuesta "emergencia de salud" de una mujer en su domicilio           

Soporte logístico y legal: la declaración también apuntó a quienes manejaban los asuntos de Sosa y quienes lo habrían ayudado a movilizar vehículos tras el crimen.

Fernando Etionot: Abogado de confianza del imputado. Si bien reconoció a los medios que asesoró a Sosa, se amparó en el secreto profesional para no dar detalles de las conversaciones mantenidas tras el asesinato, según informó La Gaceta.

Suárez, Barrionuevo y Fuentes: Tres empleados de confianza de las empresas de Sosa. La Justicia sospecha que uno de ellos fue el encargado de trasladar la camioneta VW Amarok hacia Buenos Aires, vehículo que habría sido utilizado para descartar el cuerpo de Érika.

Pablo: Dueño de una concesionaria de motos, con quien Sosa habría negociado el rodado que utilizó para escapar de la provincia.

Las mujeres y el círculo de adicciones

Gordillo también puso nombres a la red de relaciones sentimentales y de consumo que rodeaba al acusado. Mencionó a Gimena, una exnovia; a Andrea, empleada de tesorería de su empresa con quien habría tenido un vínculo; y a Yuli. Según la imputada, Sosa se vinculaba con chicas vulnerables por sus problemas de adicción, quienes lo buscaban para que les facilitara dosis de éxtasis o flores de marihuana.

La situación de Justina Gordillo no ha cambiado tras esta declaración, pero sus abogados, María Florencia Abdala y Camilo Atim, esperan que la colaboración sirva para conseguir su prisión domiciliaria. Mientras tanto, la mujer asegura vivir en un estado de "pánico" constante dentro del penal, por temor a represalias de los vínculos narcos que ella misma denunció.

 Gordillo confirmó que "El Militar" Sosa vendía éxtasis 

 La empleada judicial, quien fuera pareja de Felipe "El Militar" Sosa, confirmó ante el fiscal Pedro Gallo lo que la familia de la víctima venía denunciando: el estrecho vínculo del imputado con el narcotráfico. Según Gordillo, el propio Sosa le confesó que "comercializaba pastillas en las fiestas electrónicas" y que su vida estaba marcada por el descontrol.

Este testimonio coincide con lo aportado por la hermana de la víctima, Marianella Álvarez, quien aseguró que Érika había descubierto bolsas llenas de pastillas en la casa de Sosa durante sus visitas. El trasfondo narco parece ser el eje central que une a la víctima con el victimario, ya que la pareja de Érika era Carlos "El Paraguayo" Ferreyra, un traficante detenido en 2021 por dirigir una red de marihuana en vuelos ilegales. 

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