Avances en la causa Érika Antonella Álvarez: detuvieron a dos sospechosos
Ya son cuatro las personas apresadas por el brutal asesinato en Yerba Buena. Los escabrosos detalles de la autopsia oficial.
El Ministerio Público Fiscal a cargo de Pedro León Gallo confirmó que ya son cuatro los detenidos por el brutal crimen de Érika Antonella Álvarez. En las últimas horas, la causa dio un giro clave con la captura de dos nuevos sospechosos que quedaron a completa disposición de la Justicia provincial.
Las recientes detenciones apuntan a Nicolás Augusto Navarro Flores y Jorge Orlando Díaz, conocido en el ámbito investigativo bajo el alias de "Chicho". Los operativos fueron solicitados por el titular de la Unidad de Homicidios I, y ejecutados por las distintas áreas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF).
La captura de Navarro Flores estuvo marcada por la máxima tensión, ya que fue interceptado tras una vertiginosa persecución vehicular que finalizó sobre la calle La Rioja al 100. Allí, los efectivos lograron reducirlo y secuestrarle teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos que resultan fundamentales para la pesquisa. Por su parte, Jorge Orlando Díaz fue apresado en su propio domicilio a primera hora de la mañana. En las próximas horas, ambos enfrentarán la audiencia correspondiente para la formulación de cargos.
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Los principales imputados y la macabra mecánica del crimen
Estos nuevos nombres se suman a los dos principales imputados que ya se encontraban privados de su libertad. El primero de ellos es Felipe Sosa (de 50 años), atrapado a mediados de enero en la localidad de Pilar, en la Provincia de Buenos Aires, y quien hoy cumple seis meses de prisión preventiva acusado de ser el autor material del homicidio. La segunda es Justina Gordillo (de 48 años), una empleada judicial que enfrenta medidas de coerción de máxima intensidad por tres meses, imputada por el delito de encubrimiento doblemente agravado.
Según la fuerte hipótesis que maneja la fiscalía, el salvaje ataque ocurrió en la ciudad de Yerba Buena entre la madrugada del 7 de enero y la mañana del día 8. El expediente detalla que Felipe Sosa asesinó a la joven mediante una violencia física "directa, extrema y precisa". El informe preliminar de la autopsia reveló múltiples traumatismos cráneo-faciales y cervicales, sumado a una luxación témpora mandibular y múltiples hematomas compatibles con el accionar de un tercero.
Tras cometer el femicidio, el cuerpo de la víctima fue ocultado dentro de tres bolsas de consorcio, encintadas y atadas con sogas mediante nudos especiales. Finalmente, los restos fueron trasladados en un vehículo hasta un descampado utilizado como basural clandestino en la zona de El Manantial Sur, donde se produjo el doloroso hallazgo.