ALFA: la Constructora "Terrafista" que se adueñó de la Obra Pública en Tucumán
No es la que más carteles de obra ostenta, ni la que siempre encabeza las licitaciones, pero está en todos lados.
En el opaco ecosistema de la obra pública tucumana, hay un nombre que se repite como un mantra en los expedientes más jugosos: ALFA Empresa Constructora SRL. No es la que más carteles de obra ostenta, ni la que siempre encabeza las licitaciones, pero tiene una virtud que roza lo sobrenatural: está en todos lados.
La hipótesis que sobrevuela los pasillos del poder es una sola y tiene nombre propio: ALFA es la empresa de Miguel Terraf, el histórico e inamovible presidente del Tribunal de Cuentas. Mientras el organismo debe vigilar cada centavo del Estado, la firma "amiga" factura contratos por decenas de miles de millones de pesos, moviéndose con una flexibilidad envidiable en un esquema diseñado a su medida.
El Procrear: Un Botín de Adjudicaciones Directas
La provincialización del Procrear Tucumán no trajo transparencia, sino una consolidación obscena de ALFA. La empresa despliega una estrategia de "omnipresencia" según el volumen del negocio:
Vuelo Propio: En el Sector 6, ejecuta de forma directa 34 viviendas y locales por más de $4.400 millones. ¿Licitación competitiva? Ninguna; fue adjudicada a dedo. Sociedades de Conveniencia: Cuando el monto sube, ALFA se mimetiza. En las torres de los Sectores 10 y 12, se asocia con Jorge Garber (Constructora Gama SA), reservándose un 40% del negocio. El Gran Contrato: En la infraestructura general del barrio -el contrato más importante del programa- ALFA muerde una parte igualitaria en una adjudicación que, entre ampliaciones e "imprevistos", ya roza los $9.800 millones. Nuevamente, bajo el esquema de contratación directa.La provincialización del Procrear Tucumán no trajo transparencia, sino una consolidación obscena de ALFA.
Camaleones del Cemento: El Modelo Flexible
Lo que define a ALFA es su capacidad de mutar. Las Uniones Transitorias de Empresas (UTE) no son alianzas estables, sino instrumentos dinámicos que se reconfiguran según la oportunidad.
En 2025, con la provincialización, los socios cambian, los porcentajes se ajustan y los actores se reducen.A pesar de los cambios de viento, ALFA siempre sobrevive en la foto final, manteniendo el control de los contratos más relevantes del circuito.
El Control que No Controla
El rol del Tribunal de Cuentas en este entramado es, cuanto menos, escandaloso. Si bien el organismo ha señalado "errores formales" e "inconsistencias" en las obras de ALFA, estas observaciones son meros trámites administrativos que jamás frenan el flujo de fondos ni las adjudicaciones.
El sistema es perfecto: ALFA solicita prórrogas, renegocia plazos y recibe certificados de obra millonarios mientras el organismo que debería auditarla mira hacia otro lado.
Pero el dato que termina de cerrar el círculo es el más cínico de todos: el propio edificio del Tribunal de Cuentas. Esa obra, iniciada bajo dn dl último tramo de la gestión alperovichista y financiada hasta 2019, con los polémicos excedentes financieros, fue ejecutada por la propia ALFA.
Conclusión: Un Círculo Vicioso de Poder
La expansión de ALFA no tiene techo: desde el Nuevo Registro Civil ($450 millones) hasta el Centro Judicial Capital, donde las redeterminaciones de precios superan los miles de millones.
No estamos ante una anomalía del sistema, sino ante su actor más constante. El esquema es una bofetada a la ética pública: adjudicaciones directas millonarias, contratos que se renegocian sobre la marcha y un organismo de control -presidido por Terraf- que termina siendo juez y parte de la constructora que le edifica sus propios despachos. En Tucumán, los socios cambian y los montos crecen, pero hay una verdad que no se modifica: ALFA siempre está