Alertan que el caso Fate puede anticipar una nueva crisis industrial
Desde la cámara autopartista advierten que la apertura importadora y la baja competitividad estructural ponen en riesgo a toda la cadena automotriz. El cierre de Fate encendió las alarmas y no descartan nuevos casos.
El cierre definitivo de Fate, la histórica empresa argentina productora de neumáticos, encendió una señal de alarma en la industria automotriz. Así lo planteó Juan Cantarella, presidente ejecutivo de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), quien aseguró que el caso no es aislado y podría anticipar una ola de crisis en el sector. En una entrevista en Infobae en Vivo, sostuvo que la apertura de importaciones desde China fue el detonante de un proceso que se arrastra desde hace años.
Cantarella explicó que el cierre de Fate no responde a una coyuntura puntual, sino a problemas estructurales de larga data. "Es una conjunción de factores, no es un proceso que arrancó en los últimos seis meses", afirmó, y remarcó que se trata de un problema sistémico que excede debates como la presión tributaria o la modernización laboral.
Apertura importadora y presión china
El titular de AFAC advirtió que la apertura abrupta de importaciones, sin una mejora previa de la competitividad, genera impactos directos sobre la industria local. "Con un timing que no acompaña los esfuerzos del Ejecutivo, se producen efectos como los que estamos viendo", señaló. En ese contexto, fue contundente: "China fue el detonante", al explicar que la llegada masiva de productos chinos, sumada a la flexibilidad de las reglas de origen del Mercosur, profundiza la pérdida de mercado de los fabricantes locales.
Según detalló, hoy un vehículo puede ser considerado del Mercosur con apenas un 18% de piezas regionales, mientras más del 80% pueden provenir de China. Esto habilita el ingreso sin aranceles y genera una "doble amenaza": por un lado, baja el contenido local de lo que se ensambla en Argentina; por otro, la producción en Brasil de marcas chinas empieza a canibalizar el mercado regional.
Menor contenido local y riesgo de nuevos cierres
Cantarella recordó que hace una década el contenido local en los vehículos rondaba el 45%, mientras que hoy apenas se acerca al 25% bruto, con un nivel real aún menor si se considera toda la cadena de proveedores. En ese escenario, advirtió que el caso Fate podría repetirse en otras empresas del sector, aunque tal vez no con la misma magnitud.
El directivo también comparó la situación argentina con la reacción internacional frente al avance chino. Señaló que países como Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil o México aplican aranceles o mecanismos de administración comercial, y cuestionó que Argentina no adopte medidas similares pese al impacto sobre la actividad y el empleo. Finalmente, aclaró que la industria no pretende volver a controles estrictos de importaciones como en 2023, pero sí reclama coordinar la apertura con una mejora real y estructural de la competitividad para evitar nuevos golpes a la industria nacional.