Desidia y abandono en Alberdi: una escuela en ruinas y acéfala desató la furia de los padres

Tras un año sin rectora y con techos que se caen a pedazos, la comunidad educativa de la Escuela Normal Florentino Ameghino estalló. Los alumnos pasan a la virtualidad por el peligro de derrumbe y denuncian que hay egresados que no pueden trabajar por falta de títulos.

La paciencia de la comunidad educativa de Juan Bautista Alberdi llegó a su límite. Este lunes, el frente de la Escuela Normal Superior Florentino Ameghino se convirtió en el escenario de una protesta masiva donde padres y alumnos expusieron una realidad que avergüenza: un edificio que se cae a pedazos y una institución que navega a la deriva sin autoridades responsables.

Techos caídos y peligro de derrumbe

La denuncia edilicia es tajante. Los manifestantes exhibieron el lamentable estado del establecimiento, donde los techos caídos y sectores visiblemente deteriorados no son una novedad, sino una amenaza cotidiana para los estudiantes. El "evidente estado de abandono" ha transformado el derecho a la educación en una actividad de riesgo.

Ante la magnitud del reclamo, el Ministerio de Educación tuvo que improvisar una salida: clases virtuales por dos semanas mientras se realizan reparaciones urgentes gestionadas por el municipio ante el Ministerio del Interior. Durante este plazo, los docentes deberán cumplir funciones en el Centro Cultural local, dejando el edificio vacío por su peligrosidad.

Una institución acéfala

A la crisis de infraestructura se le suma un vacío de poder que roza lo insólito. Desde hace casi un año, la Escuela Normal no tiene conducción. La rectora se jubiló hace meses y nadie fue designado en su lugar. En el nivel secundario, la situación es idéntica: la vicerrectora se encuentra de licencia, dejando a la institución sin nadie que firme papeles o tome decisiones urgentes.

Esta acefalía tiene consecuencias graves en la vida de los alumnos. Padres denunciaron demoras inaceptables en la entrega de títulos secundarios. Hay jóvenes que ya están en la universidad o ingresaron al Ejército y todavía no cuentan con su documentación oficial, lo que pone en riesgo su continuidad académica y laboral.

Supervisores en silencio

A pesar de que supervisores del área educativa se presentaron en el lugar, optaron por el hermetismo. Se negaron a brindar entrevistas a la prensa local, escudándose en que estaban "atendiendo la situación interna".

La comunidad de Alberdi no se conforma con los parches anunciados. La desconfianza reina en una escuela que ha pasado demasiado tiempo olvidada. Exigen que las autoridades de Educación no solo arreglen los techos, sino que normalicen la situación institucional de una escuela que, por ahora, solo funciona gracias al empuje de las familias.

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