Retenida en Brasil por un caso de racismo: una abogada santiagueña será recibida por el consulado argentino

Agostina Páez, influencer de 29 años, buscará asistencia diplomática para definir su defensa ante la Justicia brasileña. Sigue sin poder salir del país y podría recibir una tobillera electrónica.

La abogada e influencer Agostina Páez, oriunda de Santiago del Estero, será recibida este lunes por autoridades del consulado argentino en Brasil, en el marco de la causa judicial que enfrenta tras un episodio denunciado como racista ocurrido en un bar de Ipanema, en Río de Janeiro. Mientras tanto, continúa impedida de abandonar el país y a la espera de definiciones clave de la Justicia brasileña.

Reunión clave en el consulado argentino

El encuentro está previsto para las 10 de la mañana y tendrá como eje central avanzar en una estrategia de defensa técnica. Así lo confirmó su abogado, Sebastián Robles, quien cuestionó la severidad de las medidas cautelares dispuestas por la Justicia local.

Según explicó, la intención es que Páez pueda declarar ante el juzgado en las próximas horas y solicitar que se morigere la restricción, permitiéndole regresar a la Argentina y continuar el proceso de manera virtual. No obstante, las autoridades brasileñas evalúan colocarle una tobillera electrónica, algo que podría concretarse tras la reunión diplomática.

Sin pasaporte y a la espera de definiciones judiciales

Actualmente, Páez permanece alojada en el departamento que había alquilado para vacacionar junto a amigas, contrato que vence este martes. En caso de no resolverse su situación, analiza mudarse a un hotel mientras continúa el proceso judicial.

La joven tiene retenido el pasaporte y no puede salir de Brasil hasta nuevo aviso, una medida que su defensa considera desproporcionada, al remarcar que tiene arraigo, profesión y documentación en la Argentina.

El episodio que derivó en la denuncia

El hecho ocurrió el 14 de enero, durante una salida nocturna en un bar de Ipanema. Según el relato de Páez, la situación se desató por una discusión vinculada al pago de consumos. Tras una serie de reclamos, el conflicto escaló y quedó registrado por cámaras de seguridad del local.

De acuerdo con la denuncia del establecimiento y la reconstrucción difundida por medios brasileños, los gestos y expresiones de la joven fueron interpretados como racistas, incluyendo el presunto uso de la palabra "mono", considerada altamente ofensiva en Brasil.

Tolerancia cero al racismo en Brasil

El caso quedó en manos de la 11ª Delegación Policial de Rocinha, que solicitó medidas cautelares para asegurar el avance de la investigación. En Brasil, los delitos vinculados al racismo y la discriminación están contemplados en una legislación estricta, con penas severas que pueden incluir prisión.

"Estoy muerta de miedo": el impacto personal del caso

Páez reconoció estar atravesando una situación de angustia extrema tras la viralización del episodio. "Estoy encerrada porque mi cara y mi nombre están en todos los medios", expresó, y aseguró haber recibido amenazas, lo que la llevó a cerrar sus redes sociales.

Si bien sostuvo su versión de los hechos previos, admitió arrepentimiento por su reacción. "Fue la peor reacción posible. Estoy muy arrepentida", afirmó, aunque insistió en que no tuvo intención de dirigir los gestos al personal del bar.

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