Un empresario libertario tucumano que elogiaba a Milei enfrenta una deuda millonaria y roza el default
Martín Otero Monsegur, dueño de la Citrícola San Miguel, reconoció que no puede afrontar una deuda de 250 millones de dólares, mientras la empresa sigue expandiéndose en el exterior con fuertes inversiones.
El modelo económico impulsado por Javier Milei fue celebrado públicamente por varios referentes del empresariado argentino. Sin embargo, no todos lograron capitalizar ese escenario. Uno de los casos que hoy genera ruido en el mercado es el de Martín Otero Monsegur, empresario tucumano y propietario de la Citrícola San Miguel, la firma líder del sector en el país, que quedó al borde del default por una abultada deuda en dólares.
Una deuda que desborda las cuentas
Otero Monsegur admitió ante accionistas y acreedores que la compañía no está en condiciones de afrontar compromisos por unos 250 millones de dólares. El primer alerta se encendió a mediados del año pasado, cuando solicitó un aporte extraordinario de 15 millones de dólares para cubrir un vencimiento inmediato, una cifra mínima frente al total adeudado.
El cierre de 2025 terminó de confirmar el panorama negativo: la empresa debió reconocer que no puede cumplir con los pagos pactados y comenzó a negociar una prórroga de los vencimientos por cuatro años, además de una reducción en las tasas de interés.
Números en rojo y reestructuración financiera
Según trascendió, la deuda incluye obligaciones negociables correspondientes a las series X, XI y XII por hasta 120 millones de dólares. La estrategia planteada apunta a reemplazarlas por nuevas emisiones -series XIII- en pesos o dólares, con una tasa menor y un plazo de 42 meses.
Pese a que el resultado operativo muestra un margen bruto positivo superior a los 18 millones de dólares, el problema se concentra en el frente financiero.
En el ejercicio acumulado a 2025, la firma registró un déficit financiero de 15,6 millones de dólares, una cifra que explica la desconfianza del mercado.
Expansión internacional y críticas
La situación genera aún más polémica por el contraste con el plan de expansión internacional de la compañía. San Miguel controla cerca del 14% del procesamiento global del limón e inauguró recientemente plantas en Paysandú, Uruguay, con una inversión de 33 millones de dólares, y en el puerto de Coega, Sudáfrica, con tecnología de última generación. Estas obras incrementaron la capacidad de molienda en un 60%.
La contradicción no pasó desapercibida en el sector. Un empresario tucumano proveedor de la citrícola fue tajante: "Se endeuda acá, pero invierte afuera".
Para muchos analistas, el caso expone las tensiones de un modelo económico que, mientras celebra la ortodoxia fiscal y financiera, deja a varias empresas atrapadas en un delicado equilibrio entre expansión productiva y fragilidad financiera.