A 50 años del golpe, Tucumán aún tiene cuerpos sin identificar: el trabajo del EAAF y la deuda pendiente
La búsqueda de identidad para víctimas de la dictadura sigue vigente en Tucumán, donde aún quedan decenas de casos sin resolver.
Una deuda que persiste a medio siglo
A 50 años del golpe de Estado de 1976, la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia sigue abierta en Tucumán. En la provincia aún hay cerca de un centenar de cuerpos sin identificar, mientras que a nivel nacional la cifra ronda los 600.
Se trata de restos que esperan recuperar su identidad y de historias que aún no encuentran cierre, en un proceso que combina ciencia, memoria y el impulso constante de los familiares.
El rol clave del Equipo Argentino de Antropología Forense
El trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) resulta central en esta tarea. Desde su creación en 1984, el organismo desarrolló un método interdisciplinario que combina arqueología, genética, historia y testimonios para identificar víctimas de la dictadura.
En todo el país, el EAAF logró identificar más de 800 cuerpos, aunque la magnitud de los casos pendientes sigue siendo un desafío. En Tucumán, el equipo trabaja de forma sostenida desde 2006.
El paso del tiempo no detuvo la búsqueda de identidad en la provincia. Nuevos datos revelan una realidad que sigue interpelando.
Excavaciones, análisis y búsqueda en territorio
Las tareas en la provincia incluyen intervenciones en sitios emblemáticos como el Cementerio del Norte, el Arsenal Miguel de Azcuénaga, el Pozo de Vargas y distintos puntos del interior.
Hasta el momento, se recuperaron cerca de 250 perfiles genéticos, aunque eso representa apenas una fracción de las denuncias existentes. "No llegamos ni a un 10 o un 15%", reconocen desde el equipo, reflejando la magnitud del trabajo pendiente.
La importancia de las muestras familiares
Uno de los ejes fundamentales del proceso de identificación es la recolección de muestras genéticas de familiares. Sin ese aporte, no es posible completar el proceso científico que permite ponerle nombre a los restos hallados.
Desde el EAAF insisten en la necesidad de que más personas se acerquen a donar muestras de sangre y actualizar sus datos, ya que el paso del tiempo dificulta el contacto con muchas familias.
Memoria, ciencia y una lucha que continúa
El trabajo del EAAF no sólo busca identificar restos, sino también aportar pruebas en causas judiciales por delitos de lesa humanidad. En ese marco, la ciencia se convierte en una herramienta clave para sostener la verdad.
A medio siglo del golpe, la memoria sigue siendo una construcción activa, impulsada por familiares y organismos de derechos humanos. Cada cuerpo sin identificar representa una historia inconclusa y una deuda que Argentina aún no logra saldar.