"Mi vida se cortó": el ruego de una vecina electrodependiente tras un derrumbre
Hoy, sus equipos médicos siguen atrapados en un octavo piso y denuncia que el Estado no le brinda una solución habitacional segura para su condición de inmunosuprimida.
La tragedia de Estación Buenos Aires no solo dejó grietas en el cemento, sino que desarticuló la red de supervivencia de personas con enfermedades crónicas. Para Andrea, el tiempo no se mide en expedientes judiciales, sino en la saturación de oxígeno en su sangre. Andrea padece una cardiopatía compleja y estaba por iniciar un tratamiento de 20 días cuando el estacionamiento cedió.
Un cuadro clínico contra el reloj
La situación de Andrea es de una fragilidad absoluta. Su salud depende de una rutina que el derrumbe dinamitó por completo:
Condición: Cardiopatía congénita de nacimiento. Es oxígeno dependiente y electrodependiente.
Tratamiento interrumpido: tenía aprobada una internación domiciliaria que debía comenzar el mismo martes del desastre.
Riesgo hospitalario: al estar inmunosuprimida, los hoteles dispuestos por la Ciudad representan un peligro de contagio constante. Actualmente debe viajar desde Junín a Capital cada 48 horas para controles médicos.
Expectativa de vida: Ccon crudeza, Andrea señala que su única salida a largo plazo sería un triple trasplante (pulmonar, cardíaco y renal), pero hoy su prioridad es simplemente tener un enchufe y un techo limpio.
El abandono de los responsables
La vecina apunta contra una cadena de negligencias que, según afirma, comenzó mucho antes del colapso. Durante cuatro años, los vecinos denunciaron filtraciones y fallas estructurales ante la constructora y el Banco Hipotecario. Andrea denuncia que ni el Gobierno Nacional ni el de la Ciudad activaron subsidios específicos o soluciones para casos de discapacidad motriz y respiratoria. Sus máquinas y muebles siguen en el departamento. Solo pudo ingresar una vez escoltada por cinco bomberos, pero retirar el equipamiento pesado es hoy una misión imposible.
Pedido urgente: Un alquiler para seguir viviendo
Ante la falta de respuestas oficiales, Andrea lanzó una campaña en redes sociales para conseguir un alquiler estable. Su pedido es concreto:
Necesita un lugar con condiciones de higiene óptimas para su inmunosupresión.
Estabilidad para retomar su medicación y teletrabajo en el Poder Judicial de la Ciudad.
"No tengo el tiempo que tienen los expedientes", sentencia, reflejando el sentir de muchos damnificados que ven cómo la causa judicial se dilata mientras sus vidas quedan suspendidas.