Se perdieron 290 mil empleos: el nuevo mapa laboral
Desde noviembre de 2023 cayeron miles de puestos registrados y cerraron 22 mil empresas. Los sectores que más crecen generan poco trabajo y avanzan las plataformas.
290 mil empleos menos y un mercado laboral en transformación
Desde noviembre de 2023 se perdieron alrededor de 290 mil puestos de trabajo registrados y más de 22 mil empresas cerraron sus puertas. El dato marca un fuerte reacomodamiento del mercado laboral en plena gestión de Javier Milei.
Mientras el Gobierno defiende el rumbo económico y relativiza el impacto en sectores como la industria, economistas advierten que el problema no es solo la cantidad de empleos perdidos, sino dónde se generan los nuevos y qué calidad tienen.
Los sectores que crecen, pero no contratan
Tras la caída del PBI en 2024 y la recuperación en 2025, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por:
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Agro
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Minería y petróleo
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Intermediación financiera
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Electricidad, gas y agua
El problema es que esos sectores, aunque aportan divisas y mejoran indicadores macro, representan apenas cerca del 10% del empleo registrado y no demandan mano de obra intensiva.
Incluso actividades en expansión como energía o minería mostraron bajo impacto en generación de puestos. La agricultura apenas sumó algunos miles de empleos en dos años.
Industria, construcción y comercio: los grandes golpeados
En el otro extremo aparecen los sectores que históricamente sostienen el empleo formal:
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Industria manufacturera (18,5% del empleo registrado)
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Comercio (20%)
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Construcción (6%)
Industria y construcción perdieron cerca de 66 mil puestos cada una desde fines de 2023. El comercio, aunque con actividad en retroceso, mantiene el empleo estancado.
La combinación de apertura de importaciones, freno a la obra pública, tipo de cambio y caída del consumo impactó directamente en estos rubros.
Más monotributistas y plataformas
La única variable que amortiguó la caída fue el aumento de monotributistas, que crecieron en más de 113 mil en dos años. El fenómeno está vinculado al avance del cuentapropismo y el trabajo en plataformas: reparto, transporte y servicios independientes.
Algunos analistas definen este proceso como una "latinoamericanización" del mercado laboral: más autoempleo, menor formalidad y menor productividad agregada.
¿Puede salvar la energía?
El desarrollo de Vaca Muerta y el crecimiento de exportaciones energéticas permitieron alcanzar un fuerte superávit en 2025. Sin embargo, especialistas coinciden en que energía y minería no pueden absorber la masa de empleo que pierde la industria.
En paralelo, el Gobierno impulsa el RIGI, un esquema con amplias exenciones fiscales para atraer inversiones, aunque economistas advierten que su impacto en empleo directo será limitado.
El dilema hacia adelante
El debate de fondo es estructural: cómo generar empleo masivo en un modelo donde los sectores más dinámicos no son intensivos en trabajo.
Con salarios ajustados, consumo débil y servicios al exterior creciendo más que las exportaciones, el desafío no es solo macroeconómico. Es social.
La pregunta que sobrevuela es clara: ¿dónde se insertarán los cientos de miles de trabajadores que quedaron fuera del sistema formal?
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