Los salarios registrados acumularon una baja real del 4,3% en el último semestre
Según datos de INDEC y SIPA, los sueldos registrados volvieron a perder contra la inflación en febrero. Ya es el sexto mes consecutivo de caída real, con el sector público como el principal castigado por el ajuste.
La realidad económica le dio un nuevo golpe al laburante en febrero. Según un informe publicado por Ámbito Financiero basado en datos oficiales, los salarios registrados marcaron su sexta caída consecutiva en términos reales, confirmando que la inflación corre a una velocidad que los sueldos no logran alcanzar. Esta racha negativa no es solo una estadística; las cifras del Indec y los registros del SIPA muestran que el trabajador promedio compra cada mes menos con el mismo esfuerzo, consolidando un semestre entero de empobrecimiento sistemático para los empleados formales.
Dentro de este panorama, el sector público es el que más sufre el impacto. Mientras que en el ámbito privado algunos gremios logran acuerdos más frecuentes para no quedar tan lejos, las planillas del Ministerio de Capital Humano reflejan que los estatales arrastran un rezago mucho más profundo. La pérdida de ingresos reales en este sector ya se cuenta en dos dígitos, lo que empuja a miles de familias -que antes se consideraban de clase media- a pelear diariamente para no caer bajo la línea de pobreza.
El impacto social de este fenómeno se siente fuerte en el consumo masivo, que según consultoras privadas citadas por el medio, muestra señales claras de enfriamiento. Con el dinero destinado casi exclusivamente a pagar servicios y comida -rubros que lideran las subas del IPC-, el resto de la economía se queda sin combustible. El consumo interno, histórico motor del país, hoy está funcionando con la reserva porque, como bien señala la nota de referencia, el sueldo se diluye antes de llegar a la tercera semana del mes.
En conclusión, el dato de febrero es un llamado de atención urgente para el Gobierno y los sindicatos. No sirven las paritarias que se anuncian con bombos y platillos si la inflación de los productos básicos las devora en quince días. Si no se logra estabilizar el valor de la moneda y frenar la inercia de los precios, el trabajador seguirá siendo el eterno perdedor de una carrera donde, por ahora, el ajuste se paga con el plato de comida de la gente.