Reforma laboral para empleadas domésticas: qué cambia en el régimen de casas particulares
La reforma laboral aprobada por el Congreso introdujo modificaciones en contratación, formalización y aspectos administrativos del trabajo en casas particulares.
La reforma laboral que sancionó el Congreso y que impulsa el gobierno de Javier Milei incorporó cambios específicos en el régimen que regula a las trabajadoras de casas particulares. La actividad cuenta con un marco normativo propio y diferenciado del régimen general de contrato de trabajo, por lo que la nueva normativa incluyó ajustes puntuales sin modificar la estructura central del sistema.
Entre las modificaciones principales se destacan cambios en el período de prueba, la formalización del vínculo laboral y algunas herramientas administrativas vinculadas al registro del empleo doméstico. Al mismo tiempo, la reforma mantuvo sin cambios derechos estructurales del sector, como la jornada laboral, los descansos y el régimen de indemnización una vez superada la etapa inicial del vínculo.
En paralelo a la sanción de la ley, la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares acordó una actualización salarial para todas las categorías del sector, además del pago de sumas extraordinarias por única vez que alcanzan a trabajadoras con distintas cargas horarias.
Período de prueba: el cambio más relevante
Uno de los ejes centrales de la reforma fue la extensión del período inicial del vínculo laboral. Hasta ahora, el régimen contemplaba un plazo más acotado, pero con la nueva normativa el período de prueba puede alcanzar hasta seis meses, según la modalidad de contratación.
Durante ese lapso el empleador puede extinguir la relación laboral sin obligación de pagar indemnización por antigüedad. No obstante, se mantiene la obligación de abonar salarios y realizar los aportes correspondientes mientras dure la relación laboral.
La ampliación del período impacta directamente en la estabilidad inicial de la trabajadora, ya que se extiende el margen durante el cual la relación laboral puede finalizar sin compensación indemnizatoria.
Cambios en la formalización del trabajo doméstico
La reforma también introdujo modificaciones administrativas orientadas a modernizar la registración del trabajo en casas particulares.
Uno de los cambios fue el reconocimiento formal de la transferencia bancaria como constancia válida de pago salarial. A partir de ahora, la acreditación del sueldo en cuenta puede funcionar como prueba suficiente del cumplimiento de la obligación.
Además, la normativa habilita la emisión de recibos de sueldo electrónicos para facilitar la documentación del vínculo laboral y mejorar la trazabilidad de los pagos.
En relación con la provisión de indumentaria de trabajo, el régimen mantiene la obligación del empleador de suministrarla cuando corresponda. Sin embargo, se incorporó la posibilidad de reemplazarla por una compensación económica acordada entre las partes, que tendrá carácter no remunerativo y no se integrará al salario básico.
Qué no cambia en el régimen de casas particulares
Más allá de las modificaciones puntuales, la reforma no alteró los pilares centrales del sistema que regula el trabajo en hogares.
Se mantienen sin cambios la jornada laboral máxima de ocho horas diarias o 48 horas semanales para trabajadoras con retiro, el descanso semanal obligatorio, las licencias por maternidad previstas por la normativa específica y la indemnización por antigüedad una vez superado el período de prueba.
También continúa vigente el rol de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares como organismo encargado de fijar las escalas salariales y regular las condiciones laborales del sector.
En paralelo a la reforma, el organismo acordó una suba salarial del 3% para febrero y marzo de 2026, distribuida en dos tramos de 1,5%. Además, se establecieron bonos no remunerativos por única vez que van desde $8.000 para trabajadoras con menos de 12 horas semanales hasta $20.000 para quienes superan las 16 horas de trabajo por semana.
Las actualizaciones alcanzan a todas las categorías del régimen de casas particulares, que incluyen tareas de limpieza, asistencia y cuidado dentro de los hogares.