El precio de la carne subió el doble que la inflación en el último año
Un informe del CEPA revela un desfasaje crítico: mientras el IPC general fue del 31,5%, el valor de la carne vacuna escaló más del 65%.
El asado del domingo y el consumo diario de proteína animal enfrentan un escenario de precios complejo en este inicio de 2026. Según el último relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la dinámica de precios de la carne vacuna mostró un desfasaje significativo respecto al nivel general de inflación durante 2025 y los primeros meses de este año.
Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación anual del 31,5%, el valor promedio de la carne aumentó un 65,3% según el INDEC, cifra que se estira hasta el 69,8% si se toman las mediciones del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
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Los cortes que más golpean al bolsillo
La aceleración de los precios impactó con mayor fuerza en los cortes de consumo masivo. El informe destaca que la suba no fue uniforme, afectando severamente a la canasta básica de los hogares argentinos:
Paleta: Aumentó un 69,6%.
Nalga: Registró una suba del 68,4%.
Cuadril: Incrementó su valor en un 66,3%.
Carne picada común: Subió un 60,6%.
Asado: El corte emblemático aumentó un 59,6% anual.
¿Por qué sube la carne? Los factores detrás del mostrador
El CEPA explica que este fenómeno no responde a una sola causa, sino a una acumulación de factores que limitaron la oferta y potenciaron la demanda externa.
Caída del Stock Ganadero: La sequía extrema de 2023 obligó a ventas anticipadas y provocó una menor disponibilidad de terneros y novillos para la faena en 2024 y 2025.
Impacto Climático y Logístico: Las inundaciones recurrentes de los últimos dos años deterioraron los índices de preñez y afectaron el manejo de la hacienda. A esto se suma el mal estado de los caminos rurales, que encareció la logística y dificultó el traslado de los animales.
Presión de la Exportación: La demanda internacional (EE.UU., China, Europa) se mantuvo firme y absorbió una porción relevante de la producción local, traccionando los precios internos hacia arriba.
El mito del maíz: Si bien el maíz es un insumo clave, el informe aclara que su incidencia en el costo total de la hacienda es de apenas el 8%, por lo que no explica por sí solo los saltos en las pizarras de las carnicerías.
A pesar de que durante gran parte de 2025 los precios mayoristas corrieron por detrás de los minoristas, en los primeros meses de 2026 se observa una reducción de esa brecha debido a nuevos aumentos significativos en los mostradores, lo que anticipa un panorama desafiante para el consumo interno en el corto plazo.