"Nadie es inocente": la familia de Érika denuncia una red de encubrimiento
Milena Álvarez, hermana de la víctima, apuntó contra Nicolás Navarro Flores y la frialdad de los acusados. Denuncian que se descartaron ropa y el celular de la joven para obstaculizar la justicia.
A más de dos meses del crimen que conmocionó a Yerba Buena, la familia de Érika Álvarez decidió exponer públicamente lo que consideran maniobras para minimizar responsabilidades. Milena Álvarez fue tajante al referirse a Nicolás Navarro Flores, imputado por encubrimiento: "Aquí nadie puede hacerse el inocente. No es una persona secundaria; estuvo involucrado antes y después del femicidio", afirmó, rechazando la estrategia de la defensa que intenta posicionar a Navarro como un testigo circunstancial.
Frialdad absoluta: "Comían panchos mientras el cuerpo estaba ahí"
Uno de los puntos más estremecedores del relato familiar describe la conducta de los principales sospechosos, Felipe "El Militar" Sosa y su pareja Justina Gordillo, en las horas posteriores al asesinato.
Según Milena, mientras el cuerpo de su hermana aún permanecía en la vivienda, los acusados "estaban como si nada, compartiendo y comiendo panchos".
Esta descripción de frialdad extrema refuerza la hipótesis fiscal sobre la premeditación y la falta de remordimiento en el círculo íntimo del principal imputado.
La desaparición de pruebas: Ropa, sandalias y celular
El reclamo familiar se centra en la destrucción sistemática de evidencia que podría haber acelerado el esclarecimiento del caso. Milena denunció que Navarro Flores admitió haber descartado pertenencias fundamentales de Érika:
Ropa y sandalias: Tiradas en contenedores de basura.
Celular de la víctima: Entregado presuntamente a la recolección de residuos para que fuera retirado por la empresa 9 de Julio. "Eso no es actuar como testigo, eso es ser parte del crimen", sentenció la hermana de la joven, exigiendo que estas acciones sean juzgadas con la misma severidad que el acto material del femicidio.
El alcance del encubrimiento agravado
La familia introdujo una discusión jurídica necesaria: el límite entre el miedo y la complicidad activa. Para los Álvarez, quienes eligen callar, ayudar a borrar huellas o desviar la investigación son tan responsables como quien apretó el gatillo o ejerció la violencia mortal. Cabe recordar que, tras la última audiencia, Justina Gordillo fue imputada por encubrimiento triplemente agravado, una calificación que refleja la gravedad de las acciones posteriores al hecho.
Un pedido de justicia sin privilegios
"Mi hermana merece justicia y no vamos a parar hasta que todos los responsables paguen con la máxima condena", concluyó Milena.