El juez del escándalo vuelve a la carga: Paz Almonacid retoma el caso Vélez en una audiencia bajo sospecha
Apenas tres meses después de haber dictado un sobreseimiento que sacudió los cimientos de la perspectiva de género en la provincia, el juez José Augusto Paz Almonacid reaparece en escena para retomar el control de una causa que lo tuvo como protagonista de una maniobra procesal calificada de escandalosa por la querella. Su regreso no es un hecho menor: se produce mediante un "enroque" de último momento en las notificaciones de la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA), desplazando a la magistrada que originalmente debía intervenir.
El retorno del magistrado se da en un contexto de máxima tensión. Cabe recordar que Paz Almonacid fue quien, el pasado 30 de diciembre, utilizó una audiencia convocada para discutir pruebas técnicas para, de manera unilateral y sorpresiva, dictar el sobreseimiento de los cuatro futbolistas. Aquella decisión, firmada en la víspera de la feria judicial, fue denunciada como una emboscada procesal que dejó a la víctima, Luli, en un estado de absoluta indefensión ante la falta de aviso sobre el objeto real de la audiencia.
La nueva cita judicial, programada para mañana a las ocho de la mañana vía Zoom, se presenta bajo el rótulo de "audiencia genérica" y de "medidas de coerción". Lo que se ventila es, en el fondo, la libertad absoluta de acción para los imputados. Resulta, cuanto menos, una provocación institucional que sea el mismo juez que ya dictaminó la "certeza negativa" de los hechos quien deba resolver ahora sobre el levantamiento de las restricciones, mientras su fallo anterior aún está siendo cuestionado en la Cámara de Apelaciones.
Este movimiento vuelve a poner bajo la lupa el funcionamiento de la OGA en Tucumán, un organismo cuyas designaciones han sido tildadas de inconstitucionales y arbitrarias por diversos sectores del derecho local. La celeridad para fijar esta audiencia y el cambio de magistrado a favor de quien ya benefició a los jugadores refuerzan la sensación de que, en los pasillos de Tribunales, el tablero se mueve con una lógica que dista mucho de la búsqueda de justicia para Luli.
Para la querella, la presencia de Paz Almonacid es una señal de alarma roja. El juez ya adelantó opinión, ya juzgó y ya absolvió en una instancia que no correspondía. Mañana, en una pantalla de Zoom, se volverá a poner a prueba si la justicia tucumana está dispuesta a corregir el rumbo o si terminará de blindar la impunidad de un caso que marcó un antes y un después en la provincia.