Pagar el mínimo de la tarjeta de crédito: por qué es una mala idea y cuánto interés genera
Aunque puede parecer un alivio inmediato, abonar solo el mínimo del resumen implica refinanciar la deuda con tasas cercanas al 200% anual y puede convertirse en una trampa financiera difícil de salir.
Pagar únicamente el mínimo de la tarjeta de crédito suele presentarse como una solución rápida cuando el ingreso no alcanza. Sin embargo, en el contexto económico actual, esa decisión termina siendo una de las más costosas para el bolsillo. Las tasas de interés que aplican los bancos se encuentran en niveles récord y convierten una deuda pequeña en un problema que se agranda mes a mes.
Hoy, refinanciar el saldo impago de una tarjeta implica enfrentar un costo financiero total (CFT) promedio cercano al 196,7% anual, una cifra que supera ampliamente tanto la inflación pasada como la que proyecta el propio Gobierno para 2026.
Cómo funciona el pago mínimo y por qué juega en contra
El mecanismo es simple, pero muy desfavorable para el usuario. Al pagar solo el mínimo -que generalmente ronda el 10% del resumen-, el resto de la deuda se refinancia de manera automática con intereses muy elevados. En términos concretos, una deuda de $1.000 puede generar cerca de $100 de interés por mes.
El problema es que esos intereses se acumulan rápidamente. Si el pago mensual apenas cubre una pequeña parte del capital, la deuda se prolonga en el tiempo y puede volverse casi permanente. Por ese motivo, los especialistas coinciden en que pagar el mínimo es el peor negocio posible cuando se usa una tarjeta de crédito.
El impacto en las finanzas de las familias
Este esquema ayuda a explicar las crecientes dificultades de los hogares para mantenerse al día con sus compromisos financieros. En el caso de los préstamos personales, la morosidad ya alcanza el 10% en algunos bancos líderes, un dato que refleja el nivel de estrés financiero que atraviesan muchas familias.
Si bien en otros segmentos del sistema financiero comenzaron a verse señales de alivio -como en los adelantos en cuenta corriente para empresas-, esa baja todavía no se trasladó con claridad al financiamiento del consumo.
Tasas récord y una baja que todavía no llega
Desde el sector bancario sostienen que los costos de financiamiento deberían empezar a descender si la inflación mantiene una tendencia sostenida a la baja. Sin embargo, con una inflación mensual que ronda el 2%, el margen para reducir tasas de manera significativa sigue siendo limitado.
Para dimensionar el aumento, hace apenas tres o cuatro meses el costo de financiar el saldo de la tarjeta se ubicaba entre el 114% y el 117% anual. A comienzos de 2025, incluso, rondaba el 105%-110%, niveles que ya eran considerados muy altos.
Qué conviene hacer para evitar la trampa
Aunque todo indica que las tasas podrían bajar en las próximas semanas, lo cierto es que seguirán siendo elevadas en relación con la inflación esperada. En ese escenario, la recomendación es clara: evitar pagar solo el mínimo siempre que sea posible.
Cancelar el total del resumen, adelantar pagos o buscar alternativas de financiamiento más baratas puede marcar la diferencia entre una deuda circunstancial y un problema financiero que se prolonga en el tiempo.