Su padre fue desaparecido durante el Operativo Independencia y años después tuvo que hacer el servicio militar

El papá de Pablo Jeger fue desaparecido durante el Operativo Independencia en Tucumán. Años después, enfrentó el servicio militar obligatorio, donde tuvo que soportar arengas, apelaciones a la lucha contra la subversión y la incertidumbre de no saber qué participación tuvieron sus superiores en el secuestro de su padre.

Maurice Jeger era profesor de francés, bibliotecario y librero. El 8 de julio de 1975, en su domicilio ubicado en la General Paz 1013, fue secuestrado en el marco del Operativo Independencia, una intervención militar y policial que es considerada la primera experiencia de terrorismo de Estado en el país.

Más de 50 años después, Pablo Jeger, su hijo, cuenta su historia. "En ese momento, él tenía una pequeña librería. Fue saqueada luego de su secuestro", relató en diálogo con Enterate Play.

Cuando fue secuestrado, Maurice estaba en pareja con Olga Cristina González. "Ella estaba embarazada de cuatro meses. Aproximadamente en noviembre o diciembre de 1975 debería haber nacido un hermano mío, que no sé si lo hizo y no sé cuál es su identidad", contó Pablo con crudeza.

El Servicio Militar Obligatorio: convivir con los posibles captores

Los años que vinieron luego de la dictadura no fueron fáciles. Pablo tuvo que transitar la educación secundaria con esa herida abierta, que fue acompañada por la comunidad del Colegio Gymnasium. Sin embargo, un tiempo después, tuvo que enfrentar una experiencia tan dolorosa como traumática: el servicio militar obligatorio.

"Tuve que hacer el servicio militar y no saber quiénes eran mis superiores, si habían tenido algo que ver con el secuestro de mis padres, con la tortura", recordó. Un solo ejemplo permite ilustrar el terror con el que aún se vivía durante el retorno democrático: "Uno llenaba encuestas y había que consignar la situación de sus padres. Obviamente, no iba a poner que estaba desaparecido. Pero uno la llenaba a sabiendas de que era peligroso cualquier cosa que uno pudiera responder".

Lejos de ser un tabú, dentro del mismo Ejército existían "arengas" y "apelaciones constantes a la lucha contra la subversión". Pablo tuvo que escuchar esas intervenciones y soportar su paso por el Regimiento 19 de la Infantería bajo un silencio forzado.

La incertidumbre sobre el pasado de sus superiores se mantuvo durante décadas enteras. "Hace poco me enteré que el jefe de mi compañía, el Teniente Primero Humberto Cubas, está siendo juzgado por su intervención en el terrorismo de Estado años antes de llegar a la provincia", explicó Jeger, quien no duda de calificar a las experiencias como "momentos muy difíciles".

Hoy, como cada 24 de marzo, Pablo marchará hacia la plaza Independencia para exigir memoria, verdad y justicia. "Esperamos el acompañamiento de mucha gente, como sociedad que siempre recuerda y va a recordar a nuestros 30.000 detenidos desaparecidos", concluyó.

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