Cómo es el nuevo Índice de Precios que estaba por publicar el INDEC tras la renuncia de Lavagna
El organismo difundirá la inflación de enero con una canasta actualizada basada en la ENGHo 2017/2018, un cambio clave que modifica el peso de tarifas, transporte y alimentos.
La renuncia de Marco Lavagna al frente del Indec se produjo en la antesala de un cambio central en la medición de la inflación. La semana próxima, el organismo publicará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero con nuevas ponderaciones, basadas en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018, lo que introduce una representación más fiel de los hábitos de consumo actuales.
Un cambio metodológico esperado
La actualización del IPC no implica una nueva fórmula, sino la adopción de una canasta más reciente que reemplaza a la utilizada desde 2004. El nuevo esquema comenzó a gestarse durante la gestión anterior del Indec y su implementación se postergó dos años. Su puesta en marcha responde, además, a un compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tarifas y servicios, con mayor peso
Uno de los cambios más relevantes se observa en el rubro Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, cuya ponderación sube del 9,4% al 14,5%, aumentando la incidencia de las tarifas en el índice general. Transporte también gana relevancia, al pasar del 11% al 14,3%, mientras que Comunicaciones sube de 2,8% a 5,1%, reflejando el mayor peso de internet y telefonía móvil en el gasto de los hogares.
Alimentos pierden incidencia en el IPC
En contraste, Alimentos y Bebidas reduce su participación del 26,9% al 22,7%, lo que disminuye la sensibilidad del índice frente a variaciones estacionales y climáticas. Según analistas privados, este cambio podría suavizar el impacto de subas puntuales en productos primarios, aunque también implica que los aumentos en servicios tengan ahora mayor capacidad de empujar la inflación.
Qué anticipan las consultoras privadas
Tras el 2,8% registrado en diciembre, los relevamientos privados estiman una desaceleración para enero, con proyecciones que rondan el 2,3%. De confirmarse ese dato, la inflación mensual retomaría niveles de octubre de 2025 y cerraría el ciclo de aceleración iniciado en la segunda mitad del año pasado, ya bajo la nueva canasta que comenzará a regir oficialmente.