Alerta por deudas: la morosidad se cuadruplicó en un año
Los argentinos no pueden pagar deudas. La mora en cuotas de colegios e impuestos alcanzó un récord en lo que va del 2026.
El endeudamiento de las familias argentinas ha encendido las alarmas del sistema financiero. Según un reciente informe de Focus Market, la dificultad para cumplir con los pagos ya no solo afecta a los créditos bancarios, sino que se ha trasladado a gastos básicos e ineludibles como los impuestos, las expensas y las cuotas de los colegios.
Una deuda que equivale a tres sueldos
El acceso al crédito formal creció con fuerza, pasando del 41,3% de los hogares en 2023 al 55,1% en 2026. Sin embargo, este mayor acceso vino acompañado de montos más elevados: hoy, la deuda bancaria promedio por hogar es de $5.702.809, lo que representa casi tres salarios promedio (RIPTE).
Este peso financiero se duplicó en términos de ingresos en apenas tres años, elevando drásticamente el riesgo de incumplimiento para la clase media argentina.
La mora en niveles críticos
El dato más preocupante del relevamiento es la velocidad con la que creció la irregularidad en los pagos. La morosidad general saltó del 2,7% en enero de 2025 al 10,6% en enero de 2026.
Los rubros más castigados son:
Préstamos personales: 13,2% de mora.
Tarjetas de crédito: 11% de atraso en los pagos.
Otros préstamos: Alcanzan un pico del 31,9%.
El agotamiento de la "red familiar"
Históricamente, los argentinos recurrían a familiares o amigos para cubrir baches financieros. No obstante, los datos actuales muestran que esta red de ayuda se está agotando: la deuda con el entorno cercano cayó del 35% al 15%, lo que sugiere que ya nadie tiene margen para prestar.
Como contrapartida, aumentó el atraso en servicios básicos (del 2,3% al 5,4%) y en las cuotas escolares, que pasaron del 0,7% al 3,1% de morosidad. Esta señal es clara: las familias están priorizando el consumo diario pero sacrificando el cumplimiento de obligaciones que antes eran sagradas.
Un modelo de consumo bajo presión
Si bien el crédito permitió sostener el consumo ante la desaceleración de la inflación, la capacidad de pago no ha acompañado el mismo ritmo. El sistema enfrenta hoy el desafío de evitar un colapso en los niveles de cumplimiento si los ingresos reales no logran una recuperación sustancial en el corto plazo.
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