Mató a un jubilado, lo quemó en una parrilla y le cortó las manos
Sucedió en Santa Cruz, ambas personas frecuentaban el casino de Río Gallegos.
A principios del mes de mayo, un escalofriante caso salió a la luz cuando la esposa de Aníbal Cepeda denunció su desaparición en la Comisaría Primera de Río Gallegos, Santa Cruz. La investigación avanzó a contrarreloj y durante el domingo se encontraron las primeras evidencias, cuando aparecieron restos humanos dentro de bolsas en un pozo ciego. Horas después, la policía confirmó que pertenecen al jubilado que buscaban durante semanas.
El primer implicado es Marcelo Félix Curtti, un hombre de 61 años conocido en el ambiente del casino local, donde compartía las tardes con la víctima. En las últimas horas el sospechoso se negó a declarar por el asesinato y seguirá preso.
La escalofriante escena del crimen
Los medios locales indicaron que las pericias determinaron que el descuartizamiento ocurrió en una de las parrillas del complejo de Moyano. Al principio no detectaron rastros de sangre, pero el uso de luminol permitió descubrir pruebas claves.
Si bien en su primera declaración Curtti aseguró que actuó solo, el juez Gerardo Giménez, a cargo de la causa, no descarta la participación de cómplices. De momento se intenta determinar si la víctima fue torturada antes de ser asesinado.
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¿Qué se sabe de Curtti y su relación con Cepeda?
Vecinos y gente del ambiente contaron que Cepeda era un "hombre tranquilo que no molestaba a nadie". Solía pasar las tardes en el casino, a siete cuadras de su casa y aunque "no tenía mucha suerte, iba hace años".
Había un rumor de que Cepeda había cobrado una indemnización millonaria de la petrolera donde trabajó. Allí apareció Curtti, quien fue una de las últimas personas en verlo con vida y se convirtió en el primer sospechoso del hecho.
¿Cuál habría sido la razón del asesinato?
La hipótesis principal apunta a un móvil económico. Los investigadores analizan si la separación de las manos y la cabeza fue para dificultar la identificación o para usar las huellas dactilares de la víctima para acceder a posibles billeteras virtuales.
Curtti quedó detenido en la Comisaría Primera y el martes fue trasladado al Juzgado de Instrucción N°1. Su abogado, Raúl Guerrero de la Defensoría Oficial N°3, también optó por el silencio. La audiencia indagatoria duró más de una hora y media. Se le leyeron los cargos, pero no se sabe si ratificó lo que habría dicho antes sobre el paradero de Cepeda.