Los escandalosos chats que perjudican a los acusados y revelan una trama de complicidad
La Justicia de Tucumán peritó más de 21.000 mensajes entre Felipe Sosa y Justina Gordillo. Los intercambios exponen cómo planeaban los encuentros con la víctima y la frialdad del acusado horas después del crimen: "Las p... no aman".
El femicidio de Erika Antonella Álvarez, cuyo cuerpo fue hallado el pasado 8 de enero en Manantial Sur, entró en una fase determinante según reveló el periodista José Inesta para TN.
La extracción de datos del teléfono de Justina Gordillo -pareja del principal sospechoso y detenida por encubrimiento- arrojó 86 resultados clave bajo el apodo de "Anto", reconstruyendo la logística previa al asesinato.
"Las p... no aman": La deshumanización como móvil
Los peritos del ECIF detectaron mensajes del 30 de diciembre de 2024 que pintan de cuerpo entero a Felipe Sosa. Ante las demostraciones de afecto de Gordillo, el acusado respondió tajante: "Las p... no aman". Para los investigadores, esta frase es el núcleo de su conducta: una deshumanización total de las mujeres que participaban de sus encuentros, considerándolas objetos descartables.
De la resistencia a la logística del horror
Los chats muestran una transformación en Justina Gordillo. Si bien al principio manifestaba rechazo a los tríos sexuales propuestos por Sosa, con el tiempo se convirtió en su "administradora":
Abril de 2024: Gordillo le sugería a Sosa: "Buscá una que se drogue... Quizás podés llevar a Anto".
7 de enero de 2026: El día del crimen, hubo 28 llamadas entre ambos en horarios que coinciden con el ataque en la zona de Yerba Buena.
El reclamo de la familia: "Es un femicidio"
A pesar de la contundencia de las pruebas, la carátula de la causa sigue siendo "homicidio simple". En diálogo con TN, Sergio y Milena Álvarez, hermanos de Erika, exigieron el cambio a femicidio. "Ella (Gordillo) es tan cómplice como el femicida y queremos que ambos paguen", sostuvieron, remarcando que la joven fue silenciada en un contexto de violencia de género extrema.
Actualmente, Sosa cumple una preventiva de seis meses, mientras que Gordillo enfrenta tres meses por encubrimiento agravado. La pericia final sobre las 21.201 interacciones recuperadas será la pieza definitiva para cerrar el círculo sobre el clan.
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