"Vieja cobarde": Lilia Lemoine volvió a insultar a la mamá de Ian Moche
Tras acusar al niño de "actuar de autista" y cuestionar la salud mental de su madre, la legisladora redobló sus agravios con nuevos insultos y generó un fuerte repudio social y político.
La diputada nacional de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, quedó nuevamente en el centro de la controversia tras atacar públicamente a Ian Moche, un niño de 12 años activista por los derechos de las personas con autismo, y a su madre, Marlene Spesso.
Durante un debate en LN+ sobre la prohibición del uso de redes sociales en menores de 16 años, la legisladora introdujo el caso sin relación directa con el tema y acusó al menor de "actuar de autista", además de afirmar que su madre "no está bien de la cabeza". Sus declaraciones provocaron un inmediato repudio en redes sociales y en ámbitos vinculados a la discapacidad. Lejos de moderar su postura, luego de la respuesta de Spesso, Lemoine volvió a insultarla públicamente y la calificó como "vieja cobarde".
La respuesta de Ian y su madre
Ian Moche y su mamá respondieron este miércoles en el programa Lape Club Social, por América TV. El niño expresó su dolor por los dichos y cuestionó directamente a la diputada por poner en duda su condición. Señaló que el autismo es una condición diversa y que nadie puede definir cómo "actúa" una persona dentro del espectro. Marlene Spesso, en tanto, defendió su rol como madre y recordó que durante décadas se estigmatizó a las familias de niños con autismo. Aclaró que Ian cuenta con diagnóstico desde los dos años y medio y con acompañamiento profesional desde muy chico, y remarcó que el Certificado Único de Discapacidad fue tramitado años antes de que su hijo se hiciera conocido públicamente.
El respaldo legal y el debate de fondo
El abogado constitucionalista Andrés Gil Domínguez confirmó que la Agencia Nacional de Discapacidad otorgó el CUD en 2020 y que acredita que Ian pertenece al espectro autista nivel 1, con vigencia hasta 2030. Spesso consideró que los ataques forman parte de una provocación política y advirtió sobre el avance de la violencia discursiva desde espacios de poder. El caso volvió a abrir el debate sobre los límites del discurso público, especialmente cuando involucra a niños, discapacidad y expresiones estigmatizantes por parte de funcionarios públicos.