A 10 años del femicidio de Gisela López: la herida abierta y una lucha inclaudicable contra la impunidad
A una década del brutal crimen de la joven de 19 años en Santa Elena, la Justicia de Entre Ríos aún no logró condenar a los responsables.
El tiempo no cura todo; en el caso de Gisela López, el paso de los años solo ha profundizado la herida. A una década del femicidio que conmocionó a la provincia de Entre Ríos, la impunidad sigue siendo la única respuesta del sistema judicial ante el interrogante de quién violó y asesinó a la adolescente.
"Es muy angustiante en estas fechas saber que aún no tenemos respuestas. Es muy triste, muy doloroso, cada vez la herida se abre más", relató Gabriel, uno de los hermanos de la víctima, reflejando el calvario de una familia que transformó su dolor en una lucha diaria.
El crimen
Gisela tenía 19 años cuando desapareció el 22 de abril de 2016 en la localidad de Santa Elena. Aquella noche volvía de la escuela nocturna hacia su casa en el barrio 120 Viviendas, pero su rastro se perdió por completo.
El peor desenlace se confirmó 18 días después. Su cuerpo fue hallado a escasos 168 metros de la zona donde fue vista por última vez, en un descampado conocido como "El Bajo". La autopsia fue contundente y aterradora: Gisela había sido golpeada, abusada sexualmente y estrangulada con el cordón de una zapatilla.
Un laberinto judicial y un juicio sin condena
Desde el hallazgo del cuerpo, la causa se convirtió en un emblema de las fallas sistemáticas en la investigación de los casos de violencia de género. En 2019, la Justicia llevó a juicio a los cuatro principales sospechosos:
Mario "Negro" Saucedo: Falleció en enero de 2022.
Elvio Saucedo: Hijo de Mario (29 años al momento del hecho).
Matías "Matute" Vega: (19 años).
Rocío Altamirano: Novia de Vega, acusada de encubrimiento.
Pese a la gravedad de los cargos, todos fueron absueltos por falta de pruebas concluyentes. "La sensación que nos dejó fue muy triste. Todos los que tuvieron a cargo la causa nos dieron la espalda", denunció Gabriel, señalando graves errores investigativos, como una prueba de ADN que nunca se profundizó y testimonios clave que fueron ignorados.
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Hoy, la causa se encuentra en manos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a partir de los recursos presentados por el Ministerio Público Fiscal. Es la última instancia institucional para evitar que el femicidio quede definitivamente impune.
El recuerdo de Gisela
Más allá del expediente, la ausencia de Gisela dejó un impacto emocional devastador. Su familia tuvo que soportar no solo el duelo, sino también el estigma del juicio social. Pese a todo, eligen recordarla por su esencia: una joven sana, amorosa, trabajadora y respetuosa.
Ese recuerdo se ha transformado en acción. Actualmente, una Asociación Civil en Santa Elena lleva el nombre de Gisela López, asistiendo a personas vulnerables y concientizando sobre los femicidios.
A diez años de su desaparición, Gabriel sostiene que el espíritu de su hermana vive en su propia hija, nacida poco tiempo después de la tragedia y que hoy lleva su nombre. "Confiamos en que la justicia tiene que llegar. Y también sería un mensaje para toda la sociedad, donde la palabra justicia se ha vuelto cada vez más lejana", sentenció.